Terroristas querían atacar al mayor de los rascacielos de EEUU
Los siete detenidos el jueves en Miami (Florida, sudeste de Estados Unidos) querían librar una «guerra» generalizada contra Estados Unidos, a pesar de que cinco de ellos son estadounidenses (el sexto es un extranjero residente y el último un haitiano indocumentado), precisó el secretario de Justicia, Alberto Gonzales.
Los detenidos tenían como blanco el rascacielos más alto de Estados Unidos (la Torre Sears de Chicago, en Illinois, norte), la sede del FBI en Miami Beach y otros edificios en Florida.
Los siete fueron acusados de haber buscado los medios para llevar a cabo sus planes de atentar contra estas instalaciones, al contactar a un hombre que, según pensaban, pertenecía a la red terrorista Al-Qaida. Sin embargo, se trataba de un individuo que trabajaba para la policía.
No se llegó a establecer ningún vínculo con los verdaderos miembros de la red liderada por Osama Bin Laden, pero a pesar de ello los sospechosos «prestaron juramento de lealtad a Al-Qaida», según afirma el pliego acusatorio.
«Actualmente, las amenazas terroristas pueden venir de pequeñas células (…) no afiliadas a Al-Qaida, pero que están inspiradas en su mensaje de la violencia de su yihad (guerra santa). Pero si no tomamos las prevenciones pertinentes, estos terroristas locales pueden ser tan peligrosos como los grupos de Al-Qaida», dijo Gonzales.
Gonzales comparó este complot con los actos terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid y los del 7 de julio de 2005 en Londres, así como con los arrestos que tuvieron lugar a principios de junio en Toronto.
«Los terroristas y presuntos terroristas de Madrid, Londres y Toronto no eran células durmientes enviadas para misiones suicidas. Eran estudiantes, ejecutivos, personas incorporadas a la sociedad que, por un motivo u otro, acabaron considerando un enemigo a su propio país», declaró.
Los sospechosos detenidos el jueves vivían en un empobrecido barrio del norte de Miami, y varios de ellos tenían antecedentes judiciales por actividades criminales «tradicionales».
Las fotos publicadas por la policía muestran a siete jóvenes negros. Uno de ellos, Narseal Batiste, alias «Brother Naz» o «Prince Manna», «reclutó y supervisó individuos en la organización y entrenamiento para llevar a cabo una guerra contra el gobierno de Estados Unidos, que incluye una conspiración para destruir la Torres Sears de Chicago».
Según Gonzales, los acusados discutían realizar un atentado «tan bueno o mejor que el 9-11″, en referencia a los ataques del 11 de septiembre de 2001, y matar a «todos los diablos» que pudieran.
Las autoridades precisaron que el complot fue desactivado en una fase muy preliminar, por lo que no se hallaron explosivos. «Ningún individuo ni edificio está en peligro inmediato», declaró un funcionario de la Justicia en Miami.
«Pensamos que teníamos elementos suficientes para justificar las actuaciones judiciales y decidimos actuar (…) porque tenemos el deber de proteger Estados Unidos de otro atentado», explicó Gonzales.
El grupo era vigilado por las autoridades desde diciembre pasado, según la acusación, que indica que «buscaron equipos necesarios para llevar a cabo una yihad, cuya lista incluye botas, uniformes, ametralladoras, radios y vehículos».
Los sospechosos pueden enfrentarse a varias decenas de años en prisión.
Familiares de uno de los siete hombres detenidos el jueves por supuestamente planear un atentado contra la Torre Sears de Chicago dijeron que los arrestos son un «espectáculo» para asustar a los ciudadanos, en momentos en que cinco de los acusados se sometían a corte.
«Es todo un espectáculo, están asustando a la gente, no hay nada a que tenerle miedo», dijo Marlene Phanor, hermana de Stanley Grant Phanor, de 31 años, uno de los siete acusados que vivían en Liberty City, un empobrecido barrio al norte de Miami. *
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