Argentina pagará a España U$S 800 millones que le había concedido Aznar

Kirchner se reúne con Zapatero y empresarios

Ante diputados españoles y en una visita esencialmente económica, el mandatario argentino repasó la evolución de la situación argentina desde el colapso financiero del 2001 hasta la actualidad.

Un crecimiento del 8% en los cuatro primeros meses del año, un desempleo que bajó del 28% al 10,8% y un índice de pobreza que se redujo del 62% al 33,8% en el último trimestre de 2005, fueron algunas de las cifras que dio Kirchner.

«Los datos son absolutamente alentadores», enfatizó el presidente ante una veintena de diputados y senadores españoles que lo recibió en la sala Sert del Parlamento y ante los que insistió, sin embargo, en que Argentina todavía «está en el infierno».

«Cuando salgamos del infierno empezaremos a debatir qué clase de país queremos», sostuvo Kirchner, que dijo confiar en que «cuando deje mi mandato, el 10 de diciembre de 2007, espero poder decirle al pueblo argentino que estamos en las puertas del purgatorio».

Tras agradecer la «correcta y solidaria actitud» de España durante la crisis de 2001, Kirchner aprovechó para transmitir un mensaje al empresariado español, segundos inversionistas en su país, antes de ir a un almuerzo con más de un centenar de ellos, organizado por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, a quienes dijo que Argentina ofrece hoy el «mejor marco» para invertir.

El presidente del Consejo Superior de Cámaras, Javier Gómez Navarro, subrayó el «gran esfuerzo inversor» de España en Argentina, y sugirió que para «mirar sin temores al futuro» la «mejor manera es buscar y sugerir soluciones a los problemas del pasado».

«Muchas veces no es la tarifa lo que está en juego (…) Obviamente discutimos las tarifas, pero la gran discusión que hay es el cumplimiento de los contratos», sostuvo Kirchner, que expresó su «esperanza en la buena relación» que están consolidando ambos gobiernos.

Aunque las inversiones «en general fueron positivas, no todas los fueron», dijo Kirchner, que anunció que su gobierno pagará a España 800 millones de dólares que el gobierno español de José María Aznar le concedió en 2001 en el marco del blindaje del peso impulsado por el gobierno del ex presidente argentino Fernando de la Rúa (1999-2001).

«Vamos a pagarla porque es nuestra obligación económica y moral», afirmó el presidente argentino, uno de cuyos objetivos era cerrar ese asunto en esta visita, que concluirá el jueves reuniéndose con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, donde firmarán un acuerdo de asociación estratégica y harán una declaración ante la prensa, al parecer sin preguntas.

Después de los encuentros que Kirchner mantuvo el miércoles con destacados empresarios españoles, el jueves fue el turno de la ministra de Economía, Felisa Miceli y el titular de Planificación, Julio de Vido, quienes se reunieron con responsables de Telefónica, BBVA, Endesa, Repsol-YPF, Abertis, Gas Natural, Grupo Santander, Dragados, Cementos Portland, Alstom, Renfe Operadora, en la sede de la poderosa Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

«Fue una reunión muy positiva», se limitó a decir a la prensa española y extranjera el ministro De Vido, que el martes firmó con el grupo Marsans, propietario de Aerolíneas Argentinas, una carta de intención sobre la futura participación del Estado argentino de entre el 5% y el 20% en esa línea aérea.

Tras su encuentro con Zapatero, Kirchner se reunirá con Antoni Brufau, presidente de Repsol-YPF, que debería dar a conocer los detalles del programa de inversiones en Argentina previsto inicialmente para el período 2010-2015 por 7.000 millones de dólares.

Al repasar la situación de su región, Kirchner pidió «entender el proceso que se está viviendo en Bolivia», y sostuvo que Evo Morales «representa una reivindicación sentida del pueblo boliviano». Destacó los «aportes importantes solidarios» del venezolano Hugo Chávez en América Latina y rechazó las caracterizaciones de «populismo o progresismo» que son «definiciones arcaicas». Lamentó que Estados Unidos «trate de crear un supuesto monstruito» y afirmó que «en general la participación de Estados Unidos en la región es fría».

«De todas las referencias geográficas y culturales que componen esta ciudad-mosaico que es la capital de España (…) aquella que procede de Argentina es sin duda una de las más cercanas y queridas», afirmó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón al entregar las llaves de la ciudad a Kirchner, a quien nombró «visitante ilustre». *

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