Afganos e iraquíes encuentran refugio en Irán
El tema de los refugiados en territorio iraní, su integración a la sociedad, el apoyo de las autoridades y otros temas trascendentes respecto a los ciudadanos de más de 90 países del mundo que conviven al amparo de la República Islámica de Irán, fueron tratados en reportaje exclusivo concedido a LA REPUBLICA por el director de Asuntos Ciudadanos de los Inmigrantes Extranjeros, Asesor del Ministerio del Interior, señor Ahmad Hosseini, en una extensa charla sostenida en su despacho en Teherán.
Mientras en el mundo muchos se preguntan cuándo y cómo y si realmente será invadida la República Islámica de Irán por los marines estadounidenses y sus aliados de Medio Oriente y Europa occidental, en este país, millones de refugiados han buscado amparo, huyendo precisamente del infierno de la guerra, de la barbarie agresora imperialista, sea del signo que sea, del hambre, la muerte y la desesperación.
En su mayoría son ciudadanos de Afganistán e Irak, dos países con los que Irán comparte fronteras secas y que han sido víctimas en las últimas décadas de continuos, desgastantes y feroces ataques por parte de ejércitos extranjeros, o de guerras civiles nunca declaradas pero especialmente cruentas, pero hay también ciudadanos con «estatus» de refugiados, de otros 90 países que han elegido a Irán como lugar de amparo.
Su primera aclaración al iniciar el diálogo fue la referencia a la inestabilidad de las cifras en cuanto a los refugiados asentados en Irán, ya que muchos de ellos han optado por regresar a sus países de origen, pero, aclara en un momento determinado cuando arreciaba la crisis política en Irak y Afganistán, la cifra censada superó los cuatro millones y medios instalados y atendidos en los campos habilitados para su permanencia.
Hoy esas cifras se han reducido quizás a un millón de afganos y apenas unos cien mil iraquíes. Nos manifestó el señor Ahmad Hosseini que «ha sido política de Irán siempre, ayudar a los países vecinos en situación de emergencia, por eso precisamente ha ayudado al pueblo iraquí y al pueblo afgano en situación de crisis. En Afganistán en circunstancia del ataque marxista (soviético) y en Irak por el gobierno de Saddam Hussein y la guerra entre Irak e Irán. Nos importa cumplir con los valores islámicos y humanísticos y observar rigurosamente los artículos de la Convención de Ginebra de la cual somos signatarios».
Refiriéndose justamente al tema de la solidaridad y los derechos humanos manifestó: «Nosotros creemos que la doctrina del Islam y El Corán ha sido la base de la democracia y de los derechos humanos, ya que el ayudar a los perseguidos, dar refugio a los necesitados de amparo, tiene para nosotros un precedente muy anterior a la Convención de Ginebra. Esos derechos ya se escribían en la historia del Islam, por ejemplo en tiempos del Profeta Mahoma, la ayuda de Ansar a Mohajerin».
«El otro punto es que nuestro país está ubicado en una región que tiene a su lado a Afganistán e Irak y el pueblo, la gente de estos dos países ha tenido problemas, involucrados en la guerra muchos de ellos si se quedaban en su país su vida corría peligro o quizás los buscaran o persiguieran.
Amparados en la Convención de Ginebra ellos optaron por refugiarse en Irán».
«La cantidad de refugiados ha sido fluctuante de acuerdo con los avatares políticos en los respectivos países. En algún momento superamos los cuatro millones de personas. En el tiempo en que Saddam Hussein invadió Kuwait y luego cuando los Estados Unidos de Norteamérica invadieron Irak, nosotros llegamos a tener dos millones de refugiados, solamente de nacionalidad Irakí, pero al mismo tiempo teníamos dos millones y medio de refugiados afganos, eso fue allá por 1991, y era una cifra muy importante…»
«Los refugiados en nuestro país tienen todos los derechos sociales de cualquier ciudadano iraní, es decir que pueden ir a la escuela pública que es totalmente gratuita, gozar de los derechos de atención de su salud, que es también gratuita, y como cualquier iraní pueden comprar su pan, el combustible, sin ninguna diferencia. Muchos refugiados han ingresado en las universidades y además, es bueno aclarar este punto, tienen derecho a elegir dónde vivir, es decir si prefieren hacerlo en el campo o en la ciudad. Nadie los obliga a que permanezcan en los campos».
«Muchos afganos, iraquíes o ciudadanos refugiados de otras nacionalidades aprendieron a leer y a escribir en Irán, algunos de ellos con iniciativa, han logrado juntar algún capital importante y han regresado a sus países, y ellos son elementos muy efectivos ya que son quienes mejor pueden informar y dar fe de cómo y cuánto fueron tratados en Irán. Muchos de ellos optan por no regresar a sus países originarios porque se han casado con mujeres iraníes, formado su familia aquí.»
Ante una pregunta nuestra sobre los recursos que se destinaban para el programa de asistencia a los refugiados, nos aclaró que las ayudas que el gobierno recibe se hacen a través del Comisariato de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que no son otra cosa que fondos que los países entregan a dicho comisariato para su posterior distribución.
Finalmente, Ahamad Hosseini manifesto que muchos afganos e iraquíes han tenido algunos problemas económicos y sociales, pero es de destacar que mientras nuestro país tiene entre dos y dos millones y medio de iraníes desocupados, un millón de puestos de trabajo están ocupados por refugiados.
Para nosotros, lo realmente importante es que cuando regresen a su país, si desean hacerlo, porque en Irán no se les obliga o condiciona a ello, tengan un buen recuerdo. El pueblo iraní no es un pueblo que rechace a los inmigrantes, el pueblo iraní siempre ha tratado bien a los extranjeros que llegan a su país». *
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