Cohetes palestinos transforman a Sderot en ciudad fantasma

Las calles desiertas, los comercios cerrados y los colegios en huelga hacen que la ciudad de Sderot, acosada por un diluvio de cohetes palestinos, parezca una ciudad fantasma este martes.

«Los habitantes no soportan más. Tienen la sensación de haber sido abandonados. Esto no puede continuar así», afirma Eli Moyal, el alcalde de esta pobre localidad de unos 20.000 habitantes situada a 4 km de la franja de Gaza.

Desde hace cinco años Sderot es blanco regular de los cohetes artesanales Qassam procedentes del norte de la franja de Gaza. Como regla general, esos artefactos de poca precisión que llevan una carga de 5 kilos causan pocos daños, pero ya mataron a cinco habitantes.

El ejército israelí instauró un sistema de alerta ultramoderno «Shahar Adom» (Alba Roja) que detecta el encendido de cohetes y da a los habitantes unos 20 segundos para refugiarse.

Sin embargo, el domingo pasado un sexagenario fue herido de gravedad mientras decenas de cohetes caían en la ciudad y sus alrededores.

«Hay dos alternativas: o Sderot pierde a todos sus habitantes, o Beit Hanun se convierte en una ciudad fantasma», advirtió el alcalde, del partido de derecha Likud, refiriéndose a la ciudad palestina vecina desde la cual a menudo tiran estos cohetes.

Mientras el mundo se preocupa por el uso desproporcionado de la fuerza por parte del Estado hebreo después de la muerte de ocho palestinos en una explosión el viernes en una playa de Gaza, el alcalde considera que los ataques israelíes no son los suficientemente fuertes.

Los habitantes están de acuerdo con su opinión, y critican severamente a su predecesor en la alcaldía, el actual ministro de Defensa y dirigente laborista Amir Peretz.

«Peretz nos abandonó como lo hacen los otros líderes políticos. Ellos no hacen nada, salvo enviar delegaciones de vez en cuando para hacer promesas carentes de fundamento», protesta Sasson Sara, un quincuagenario que posee un pequeño kiosco en la plaza central.

«Nosotros somos carne de cañón, rogamos a Amir Peretz que se ocupe de nuestra seguridad», insiste por su parte Anat Tepperman, una mujer de 31 años que manifiesta con un puñado de vecinos ante su domicilio.

El rabino David Pendel, director de la Yeshiva (instituto talmúdico) local, que se había comprometido a fondo contra la retirada de la franja de Gaza en setiembre pasado, exige incluso que «Israel regrese a Gaza». *

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