La homofobia, una constante en el este poscomunista de Europa
Insultados y agredidos, humillados y considerados como enfermos o pervertidos, los homosexuales de los países ex comunistas del este de Europa se enfrentan a una intolerancia generalizada, mientras sueñan con el respeto y la aceptación existentes en Occidente.
Este fin de semana, sin embargo, los homosexuales polacos no se limitaron a soñar sino que se lanzaron a las calles de Varsovia en un «Desfile de la igualdad» contra los prejuicios de la mayor parte de sus conciudadanos y de la derecha conservadora en el poder.
Así, entre los más de 3.000 participantes (según la policía, unos 6.000 según los organizadores), las «drag queens» polacas, es decir, los travestis y homosexuales de llamativos vestidos y peinados, se dejaron ver en público, por primera vez en la historia de un país donde la Iglesia católica tiene un gran peso ya que el 90% de su población pertenece a esta confesión.
«La homofobia mata», decían numerosas pancartas de la marcha, que se llevó a cabo el sábado sin incidentes, vigilada por unos 2.000 policías ante la gran tensión provocada por su convocatoria.
Los homosexuales polacos tuvieron mejor suerte que los 500 ‘gays’ rumanos que la semana pasada, mientras se manifestaban en Bucarest por segunda vez en la historia del país, fueron insultados y recibieron una lluvia de huevos de sus compatriotas.
Basta pensar que hasta hace cinco años la homosexualidad era un delito en Rumania.
Y es que tanto en Rumanía como en Polonia y en el resto de la Europa ex comunista, las autoridades son las primeras enemigas de los homosexuales.
En el caso polaco, el primer ministro, Kazimierz Marcinkiewicz, considera que la homosexualidad es una especie de epidemia cuya propagación hay que evitar. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad