Los trágicos últimos minutos del vuelo 261
Todo se jugó en diez minutos, entre el momento en que Ted Thompson se dio cuenta de que el aparato respondía mal a las órdenes y la caída en las aguas del canal de Santa Bárbara, al noroeste de Los Angeles.
La Oficina Nacional de Seguridad en los Transportes (NTSB), que instaló una oficina provisional en la localidad californiana de Port Hueneme para realizar la investigación pudo reproducir rápidamente estos instantes reuniendo numerosos elementos, entre ellos grabaciones de las conversaciones de la tripulación y testimonios oculares.
A las 16H10 locales del lunes (00H10 GMT del martes), el piloto senaló al aeropuerto de Los Angeles que tenía «dificultades para controlar» el avión. Se instauró entonces un diálogo permanente con la torre de control para asegurar que el avión podía circular en medio del tráfico aéreo.
Paralelamente, la tripulación llamaba al centro de mantenimiento de los aviones de Alaska Airlines en Seattle (Washington) para examinar la situación y las eventuales soluciones, según un portavoz del NTSB, John Hammerschmidt. Su llamada fue transferida a un especialista que se encontraba en ese momento en Los Angeles.
A fin de recuperar el control del avión, el piloto lo orientó hacia el mar para intentar una maniobra «por encima del agua» y evitar precipitarse sobre una zona poblada si la situación se le escapaba de las manos.
Precisaba entonces por radio que «sus estabilizadores estaban bloqueados» y confirmaba que tenía «dificultades para mantener la altitud». Recibió autorización para aterrizar en Los Angeles.
Otros pilotos observaron el drama sin poder hacer nada. Uno de ellos dijo a los responsables del NTSB que el MD-83 «volaba de forma errática, se movía de un lado a otro y daba vueltas continuamente».
Luego lo vieron precipitarse al mar, con el morro apuntando hacia abajo.
El examen de la primera caja negra, que contiene la grabación de las conversaciones entre los miembros de la tripulación del vuelo 261, que fue enviada a Washington para ser analizada, confirmó que los pilotos fueron víctimas de una avería del estabilizador y perdieron el control del avión cuando intentaban corregir la situación, informó el jueves el responsable de la investigación.
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