Análisis internacional

La gran fuerza de oposición al nuevo gobierno peruano

Ollanta Humala, su partido político (el Partido Nacionalista Peruano, PNP) y la coalición con la cual se presentó (Unión por el Perú) se perfilan como la gran fuerza de oposición al nuevo gobierno encabezado por Alan García, que comenzará su gestión el 28 de julio. Las últimas cifras testimonian el arraigo que alcanzó en el seno del pueblo la nueva fuerza política de la izquierda creada hace apenas un año, que debió enfrentar una feroz campaña de demonización por parte de todos los sectores de la derecha, de sus medios de comunicación nacionales e internacionales y también, desde luego, del APRA.

 

El poderío en números

Las cifras oficiales del resultado electoral han ido registrando una interesante evolución, acortando la diferencia entre los dos candidatos. Alan García bajó sistemáticamente su porcentaje y Ollanta lo subió. En la noche del domingo 4 la ONPE dio los resultados del 77,3% de las actas escrutadas, con 55,4% a Alan García y 44,5% a Ollanta Humala. Ya con el 95,59% de los circuitos contabilizados, Alan bajó a 52,77% y Ollanta subió a 47,22%. Los 11 puntos de diferencia se redujeron a 5,5%, exactamente la mitad. En votos, la ventaja de Alan García en la primera medición era del orden de un millón cien mil, y en la segunda bajó a 600 mil (6.716.901 a 6.011.255). En la última medición, que alcanza 99% de los votos, Alan siguió bajando a 52,5% y Ollanta subió a 47,5%, con una diferencia de 5 puntos clavados. Es poco más de medio millón de votos en un total de 16 millones y medio de votos válidos, en una elección realzada por el alto porcentaje de concurrencia a las urnas (88,9% del padrón).

Desde luego que se mantuvieron todos los resultados que marcan el poderío de la coalición encabezada por el ex militar nacionalista, que en la primera vuelta del 9 de abril había salido al frente con 30,6% de los votos, seguido por el candidato aprista con 24,3% y relegando al tercer lugar a la derechista Lourdes Flores. La diferencia en el segundo turno se dio principalmente en Lima, la capital, y en el vecino puerto de El Callao, tradicionalmente renuente al APRA y que ahora se benefició probablemente de parte del electorado de Lourdes Flores. De todos modos, Ollanta Humala ganó en 14 de los 25 departamentos, arrasó en el sur, en la sierra y en la selva, las regiones más pobres y atrasadas del país, que en su conjunto tiene a más de la mitad de su población viviendo por debajo del límite de la pobreza.

En estas condiciones importa mucho la composición del Parlamento unicameral de 120 bancas, en el cual Humala logró una clara mayoría el 9 de abril.

 

La unidad de la izquierda:  su fuerza y sus problemas

La Unión por el Perú (UPP) alcanzó 45 bancas, el APRA 36, Lourdes Flores 17 con su derechista Unidad Nacional, los restos del fujimorismo 13 bancas, dispersándose los 9 escaños restantes entre formaciones menores.

Ahora bien: Ollanta Humala con su Partido Nacionalista Peruano (PNP) se presentó dentro de la Unión por el Perú (UPP). Este es un partido fundado hace 12 años y que ya participó en anteriores comicios. En esta elección se marcaron los votos por sector, correspondiéndole a lo que es propiamente la UPP 19 bancas, el agrupamiento más numeroso. Su presidente, Aldo Estrada, expresó el deseo de constituir una bancada independiente, y hacia ella podría dirigirse el presidente electo, que en el Congreso tiene una debilidad extrema, al no alcanzar siquiera el tercio de los legisladores. El secretario general de Unión por el Perú, José Vega, declaró que la alianza UPP-PNP se mantendrá en todas las circunstancias.

Y ésta es sin duda una clave de la actual situación: la unidad de la fuerza política recién creada, con sus antiguos y nuevos sectores integrantes, para constituir un bloque coherente y firme de oposición al nuevo gobierno.

 

Haya de la Torre

En esta campaña electoral se mencionó reiteradamente al fundador del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), Víctor Raúl Haya de la Torre. Allá por los años 20, éste intentó presentarse como una gran figura revolucionaria en el ámbito continental. Fue enfrentado en aguda polémica por José Carlos Mariátegui, pensador marxista relevante y fundador del PC peruano. El cubano Julio Antonio Mella dijo que APRA significaba «alianza para revolucionarios arrepentidos». En nuestras latitudes su tesis del «espacio-tiempo americano», negadora de las concepciones marxistas, fue sometida a crítica por un juvenil Rodney Arismendi en su folleto «La filosofía del marxismo y el Sr. Haya de la Torre». Este fue recordado por Alan García en la noche del domingo, cuando juró que no habría de repetir los errores de su anterior gobierno (1985-1990), que llevaron al Perú a un brutal descalabro. *

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