Senado estadounidense rechaza una enmienda para prohibir matrimonios gay

El Senado estadounidense rechazó el miércoles una propuesta de enmienda constitucional para prohibir el matrimonio homosexual, que contaba con el fuerte respaldo del presidente estadounidense George W. Bush y la derecha religiosa.

Aunque la cámara alta es controlada por el oficialista Partido Republicano y la iniciativa tenía el apoyo de una mayoría de senadores, la polémica propuesta resultó rechazada por 49 votos contra 48.

A cinco meses de elecciones legislativas difíciles para el oficialismo, y con un debate dominado por temas como la guerra en Irak, la inmigración ilegal y el creciente costo de la energía, Bush ha sido enfático sobre prohibir el matrimonio gay, algo que también defienden con fervor los cristianos conservadores, una base importante de su electorado.

«El matrimonio es la institución más fundamental de nuestra civilización», declaró Bush el lunes, arremetiendo contra los «jueces militantes» que revocaron la definición tradicional de la unión entre un hombre y una mujer en los estados de Washington, California, Maryland, Nueva York y Nebraska.

El tema será discutido el próximo mes por la Cámara de Representantes, donde el oficialismo no tiene los votos necesarios para lograr su aprobación.

Nadie se hace por lo tanto muchas ilusiones sobre las posibilidades de éxito de la iniciativa, puesto que para enmendar la Constitución estadounidense se necesita el apoyo de dos tercios del Senado y de la Cámara de Representantes y de tres cuartos de los 50 Estados.

Después de la votación el miércoles, el jefe de la mayoría del Senado, Bill Frist -posible candidato republicano para las elecciones presidenciales de 2008-, que había puesto el tema en orden del día, aseguró que no bajaría los brazos. «Debemos seguir luchando para procurar que se enmiende la Constitución por voluntad popular antes que por militancia judicial», dijo.

El rechazo del Senado a la enmienda fue aplaudido por los grupos que defienden los derechos de los homosexuales, que aseguran que sus relaciones concitan mayor apoyo en todo el país y mencionan como ejemplo los tres premios Oscar que ganó este año la historia de amor gay «Brokeback Mountain».

La oposición demócrata, en tanto, denunció una maniobra puramente electoralista.

«La Constitución es demasiado importante para que se la utilice con fines políticos. No es una cartelera para colgar carteles y lemas políticos destinados a atizar las pasiones con fines partidarios», dijo el senador demócrata Patrick Leahy.

En las elecciones de hace dos años, trece estados votaron por la prohibición del matrimonio gay simultáneamente a los comicios presidenciales. En once de ellos Bush triunfó ampliamente, lo cual llevó a sus estrategas a considerar que el tema movilizaba a sus votantes.

Veintisiete estados adoptaron enmiendas constitucionales contra el matrimonio homosexual, y otros seis prevén organizar referéndums sobre este tema con motivo de las elecciones parlamentarias del 7 de noviembre.

La estrategia no está sin embargo exenta de riesgo, ya que no sólo divide a la sociedad estadounidense sino que es controvertida hasta en el círculo presidencial.

La primera dama, Laura Bush, se expresó hace poco contra una explotación política del matrimonio homosexual, que actualmente se autoriza en un único estado norteamericano, Massachusetts (noreste).

Y el vicepresidente Dick Cheney, cuya hija lesbiana desaprueba la política familiar de Bush en un libro ya bestseller, tampoco está de acuerdo con el mandatario.

Incluso en el Senado, el muy influyente John McCain se preguntó sobre la necesidad de este debate cuando hay expedientes más urgentes, como la financiación de la guerra en Irak.

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