Concluye cumbre de la OEA dominada por Venezuela y sus roces con Perú

La OEA concluyó su asamblea anual el martes en Santo Domingo dominada por Venezuela, en medio de sus cruces de acusaciones con Perú, su candidatura al Consejo de Seguridad de la ONU y un informe crítico sobre los derechos humanos bajo el gobierno de Hugo Chávez.

El secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Santiago Cantón, presentó este martes ante el pleno de la asamblea un informe anual centrado en cinco países «con problemas»: Venezuela, Cuba, Colombia, Ecuador y Haití.

Este documento, presentado como «muy importante» por la delegación de Estados Unidos, mantendrá el protagonismo de Venezuela por tercer día consecutivo en una cumbre iniciada el domingo, mientras los peruanos elegían al socialdemócrata Alan García que mantuvo constantes roces con Hugo Chávez.

Las acusaciones de mutuas injerencias por Lima y Caracas, a puertas cerradas y en público, dominaron las dos primeras jornadas de la cumbre, mientras el subsecretario de Estado norteamericano, Bob Zoellick, se congratulaba por la derrota del nacionalista peruano Ollanta Humala, que tenía el apoyo de Caracas.

Tras denunciar el domingo la actitud del presidente Hugo Chávez en una reunión a puertas cerradas con los cancilleres de los 34 miembros de la OEA, el canciller peruano, Oscar Maúrtua, planteó el problema públicamente el lunes en el pleno de la Asamblea.

«Debo exponer ante todos ustedes el profundo rechazo del gobierno y del pueblo peruano por las inadmisibles y sistemáticas manifestaciones de intromisión del presidente de Venezuela Hugo Chávez a lo largo del proceso electoral», declaró.

Como era de esperar, su homólogo venezolano Alí Rodríguez aprovechó su discurso para responder y enumerar una larga lista de «ataques» del presidente peruano Alejandro Toledo contra Chávez que empezaron, según el canciller, tras el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.

«Tiran la piedra, rompen la vidriera y esconden la mano», deploró el ministro, quien advirtió que el futuro de las relaciones entre su país y Lima dependía de la actitud del Gobierno peruano.

Rodríguez retó además a los miembros de la OEA que introduzcan el principio revocatorio, como el que confirmó a Chávez en 2004, en alusión a la exigencia de Estados Unidos de que «los gobiernos electos gobiernen democráticamente».

Además de los roces con Perú y Nicaragua, que se limitó a denunciar en privado injerencias venezolanas, Venezuela también alimentó las conversaciones en los pasillos de la OEA por su candidatura al Consejo de Seguridad de la ONU frente a Guatemala, que cuenta con el respaldo de su aliado estadounidense.

Zoellick, que defendió ante la prensa la candidatura del país centroamericano, mantuvo dos largas conversaciones con el canciller brasileño, Celso Amorim, sin aparentemente lograr convencerlo.

«Es natural que Venezuela, como un país inmediatamente vecino, como miembro ahora del Mercosur, reciba nuestro apoyo», explicó el ministro brasileño. *

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