La cumbre de las protestas
Naciones Unidas, ANSA, PL, AFP
Varios cientos de personas se reunieron ayer en el bulevar de la Dag Hammarskjold Plaza, en la calle 47 entre la primera y segunda avenida, para protestar contra el gobierno de Irán y reclamar por la liberación de prisioneros políticos en ese país.
En los alrededores, varias decenas de activistas vestidos con camisetas amarillas manifestaban contra el gobierno de Pekín, denunciando la persecución de la que son objeto los seguidores de la secta Falung Gong, y otros pedían el reconocimiento de la ONU para la isla de Taiwan.
Estas tres son parte de las 91 manifestaciones que cuentan con el permiso de la policía de Nueva York para reunirse en las cercanías del edificio de las Naciones Unidas mientras dure la cumbre de los más de 150 jefes de Estado y gobierno del mundo.
Las distintas agrupaciones esperan poder aprovechar la masiva presencia de medios de prensa convocados por la mayor reunión de líderes mundiales de la historia, y «robar» al menos unos pocos minutos de la programación de las televisoras y algunos centímetros de diarios y revistas.
Los organizadores de las manifestaciones saben que deben actuar de manera muy organizada para no despertar la ira de los agentes policiales, estrictamente dispuestos frente a los accesos al Palacio de Vidrio.
Hasta ahora, nada parece presagiar manifestaciones violentas del estilo de las que conmovieron Seattle en noviembre de 1999 y Washington DC en abril de este año. En cambio, las manifestaciones previstas exhibirán grandes medidas propias de seguridad y garantías de ningún desborde.
Como anticipo de lo que se espera, la manifestación de iraníes discurrió en gran tranquilidad, con un escenario montado para oradores y cantantes, puestos de material bibliográfico y música, además de voluntarios que distribuían bebidas gratis entre los concurrentes.
Jóvenes activistas contactaban rápidamente a los periodistas presentes, para ofrecerles detalles de la situación política que denunciaban y sobre sus reclamos.
Los manifestantes portaban estandartes con los rostros de disidentes iraníes y carteles contra el gobierno de Mohammad Khatami.
«No sacrifiquen los derechos humanos en pos de relaciones comerciales», decía uno de los carteles, en referencia a los posibles contactos económicos que puedan mantener los países occidentales con Teherán, dejando de lado los reclamos por una democratización interna de Irán.
Un espíritu similar animaba a los activistas que pedían el cese de la persecución de los Falun Gong en China, país que es objeto de un abierto cortejo comercial por parte de Estados Unidos, que a la vez dejó de lado sus presiones en el campo de los derechos humanos.
Entretanto, Nueva York sigue preparándose para la crisis de tráfico de automóviles que se espera a partir del miércoles. Se prevé para los próximos tres días la circulación de 170 caravanas formadas por unos 1.300 automóviles que transportarán a las delegaciones oficiales.
«Cuando se colocan todos esos automóviles en una zona congestionada en el East Side, la situación puede ponerse muy complicada», dijo Bernard Kerik, el comisionado del Departamento de Policía de Nueva York.
El presidente Bill Clinton será hoy el primer orador de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, en la que una asistencia récord de líderes mundiales abogará casi a coro para la erradicación de la pobreza en la que están sumidos miles de millones de seres humanos. Ayer llegó el presidente cubano, Fidel Castro, junto con su comitiva. Castro será uno de los últimos oradores.
La Cumbre del Milenio también abordará los efectos de la globalización y la pobreza crónica que afecta a más de tres cuartos de los habitantes del planeta, tema al que casi al unísono se abocarán los líderes de América Latina.
La agenda de la Cumbre del Milenio examinará cuestiones de Paz, Seguridad y Desarme, Desarrollo y Erradicación de la Pobreza (con la meta de reducir la pobreza, la ignorancia y las enfermedades a la mitad hacia 2015), protección del Medio Ambiente, Gobernabilidad, Democracia y Derechos Humanos.
Las cifras
La cumbre del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reunirá durantes tres días en el Palacio de Cristal a 150 jefes de estado y gobierno.
Estas son las cifras de la asamblea general que desde mañana y hasta el viernes transformará a Manhattan en una isla blindada.
13.000: las limusinas y los autos de escoltas que atravesarán la isla de una punta a la otra, provocando embotellamientos.
700: las reuniones bilaterales informales que se realizarán paralelamente a la cumbre.
91: las manifestaciones autorizadas en los días de la cumbre.
8.000: los policías a quienes les solicitaron realizar horas extras.
245: los «gorilas» movilizados por los Servicios Secretos, el servicio federal estadounidense para la protección de los dignatarios extranjeros.
18: los mandatarios extranjeros considerados por Estados Unidos «de alto riesgo».
5: las mujeres jefas de gobierno y de Estado que partiparán en los coloquios.
2: los presidentes de la asamblea: la finlandesa Tarja Halonen y el namibio San Nujoma.
10: los millones de dólares que cuesta la cumbre a la comuna de Nueva York.
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