Lo que también influye a la hora de elegir el presidente de EEUU

Tradiciones y supersticiones

Washington, ANSA

La historia de las elecciones presidenciales norteamericanas es rica en indicadores colaterales, algunos basados en factores sensatos y otros decididamente extravagantes.

Un factor tradicional es el de la altura. En general, el candidato a la Casa Blanca más alto tiene ventajas sobre su rival.

En este punto, Gore, que mide 1,83 metros, aventaja a Bush, quien mide 1,78.

Pero la regla tiene sus excepciones. La más resonante, en tiempos recientes, son las elecciones de 1976, cuando el demócrata James Carter derrotó al longilíneo Gerarld Ford.

Otro indicador considerado por los «gurúes» es el de los electores de Illinois y Nuevo México, dos estados que en los últimos 80 años no erraron respecto del vencedor de los comicios, con excepción de 1976.

Este aspecto también le da ventaja a Gore, ya que el vicepresidente le gana a Bush en las encuestas realizadas en ambos estados. Por otro lado, ningún presidente conquistó la Casa Blanca desde 1924 a hoy sin haber triunfado en las primarias de New Hampshire.

En este caso Gore también puede dormir tranquilo, ya que ha derrotado sin problemas a su rival Bill Bradley.

Por su parte, Bush fue derrotado en las primarias republicanas por el héroe de Vietnam John McCain.

Esta regla también tiene su excepción: en 1992 Bill Clinton llegó a la Casa Blanca a pesar de haber llegado segundo en New Hampshire.

Otra tradición relacionada con las primarias: las elecciones presidenciales siempre las gana el candidato que consiguió eliminar primero a sus rivales de partido. Otra ventaja para Gore, que se aseguró la nominación antes que Bush.

Empero, no todos los indicadores están contra Bush. Cada vez que los Lakers de los Angeles ganaron el título de la NBA en un año electoral, los republicanos ganaron la presidencia. La victoria de este año de Los Lakers es un buen antecedente para el gobernador de Texas.

La venta de las máscaras de Halloween, con los rostros de los candidatos, también es considerado revelador: por el momento Bush está a la cabeza sobre Gore (52% contra 48% de máscaras vendidas).

La tradición que ve victorioso al candidato con el nombre más corto registra paridad entre Gore y Bush: seis letras el nombre y cuatro el apellido.

Y si Gore se hace llamar Al, Bush responde haciéndose llamar «W».

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