La clase política se muestra indignada

Crece el escándalo en EEUU ante las denuncias de masacres de civiles en Irak

Mientras dos investigaciones están en marcha sobre la masacre de Haditha (260 km al oeste de Bagdad), donde los marines son sospechosos de haber matado a sangre fría en noviembre a 24 civiles, entre ellos unos niños, Estados Unidos comienza a preguntarse sobre el silencio que prevaleció hasta que la revista Time divulgó el caso en marzo.

«¿Había gente que sabía y mintió? ¿Había gente que debió saber más e investigar más? ¿Hubo gente que verdaderamente jaló el gatillo y mató a un niño inocente?», se preguntó ayer el senador republicano Lindsay Graham en la cadena Fox News.

«Todas estas cuestiones van a ser estudiadas (…) El honor del Cuerpo de Marines está en juego», aseguró el senador, quien es también fiscal de la reserva del ejército estadounidense, y quien pidió que no sea la prensa la que se encargue de llevar adelante las pesquisas.

«Si estas acusaciones son verdaderas, (los responsables) serán llevados ante un tribunal y serán severamente castigados», expresó.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, intervino en varias cadenas de televisión ayer para asegurar que el asunto «preocupa profundamente» al presidente George W. Bush y es tomado en cuenta «en los más altos niveles» y que la investigación será «seria y profunda».

«Es lo que hacen las democracias cuando hay acusaciones de malos actos», dijo Rice a la cadena CNN, agregando que «cuando estas investigaciones terminen, estoy segura de que habrá un castigo apropiado si estas personas son efectivamente encontradas culpables».

Sin embargo, muchos legisladores invitados a los tradicionales debates televisivos del domingo en la mañana, expresaron dudas sobre la capacidad del gobierno para llevar a juicio a la jerarquía militar, recordando que ningún alto responsable fue puesto en manos de la justicia luego del escándalo por las humillaciones y torturas infligidas a los prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib.

El senador demócrata Jack Reed opinó ante las cámaras de Fox News que la clave será ver si el gobierno intenta atribuir toda las responsabilidad a «solo unos marines o unos soldados» o si en su lugar intenta determinar «si esto se inscribe dentro de un problema sistemático. Este es el verdadero desafío».

De modo general, incluso las voces más críticas insisten en la competencia y la abnegación de los soldados de la coalición en Irak, pero cuestionan la difícil situación en la que los colocó el gobierno de Bush.

«Pusimos a los soldados norteamericanos en la posición más repugnante que era posible», expresó en la cadena NBC el senador demócrata Joseph Biden, quien criticó la inexistencia de un plan de ocupación del país, el reducido número de soldados desplegados y la carencia de equipos adecuados.

«Y ahora estos pobres muchachos y mujeres se encuentran en medio de una guerra confesional», agregó, explicando que estaba cansado de exigir en vano durante dos años la dimisión del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

El contexto «no es una excusa» para lo que pasó en Haditha, pero este hecho «no es más que el comienzo, o al menos una fuerte advertencia, del tipo de incidentes que podemos encontrar si permanecemos continuamente» en Irak, estimó el senador Reed. *

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