Otro bipartidismo nació en Colombia
URIBE GANÃ la reelección con 7:363.297 votos, el 62%. La candidatura de Carlos Gaviria y la periodista Patricia Lara alcanzó la cifra histórica de 2:608.914, el 22%, lo que representa la cuadruplicación de la votación de la izquierda en las elecciones de 2002. El Partido Liberal con Horacio Serpa logró otro récord al revés: con apenas 1:400.582 votos y el 12% ocupó el tercer lugar, lo que nunca había ocurrido.
Se ha dicho que la vencedora mayor de esta elección fue la abstención. Pasó de 48,4% en 2002 a 54,9% en 2006, con 14,6 millones de electores renuentes. Peor que en EEUU. La suma de quienes no votaron más los votos en blanco o anulados sobrepasa los 15 millones de ciudadanos. En estas condiciones Uribe, que alcanzó el 62% de los votos válidos, en realidad tuvo el respaldo de un 27,5% del total del electorado.
Arquitectura de la unidad
El Polo Democrático Alternativo (PDA) se formó en diciembre 2005 como una alianza del Polo Democrático Independiente con las fuerzas que componían la coalición Alternativa Democrática, a saber: el Frente Social y Político, que como tal venía actuando, el MOIR, Unidad Democrática, Movimiento Ciudadano y Opción Siete. Tuvo su bautismo en las legislativas del 12 de marzo, en que obtuvo más de un millón de votos, el 15%, representación en ambas Cámaras, la extensión de su influencia en Bogotá al ámbito nacional, todo lo cual fue valorado como fruto de la unidad y asentó las bases para seguir en la lucha y en la consolidación de la fuerza naciente.
En esa elección, el PDA se presentó para el Senado con una lista única integrada con representantes de todos los sectores; y para la Cámara de Diputados con listas diferenciadas por cada departamento. Conjuntamente con esa elección, el PDA realizó un plebiscito interno para designar a su candidato presidencial entre dos precandidatos: el senador por el Frente Social y Político Carlos Gaviria (apoyado por el PCC) y el también senador y ex guerrillero Antonio Navarro Wolf. Ganó el primero y fue apoyado por todos. Desde su creación el PDA elaboró el Ideario de Unidad y un Acuerdo Político por la Unidad. El Ideario contiene definiciones básicas sobre: soberanía nacional y unidad latinoamericana; estado y régimen político; democracia económica; derechos sociales, económicos, culturales y ambientales; paz, justicia y seguridad, en que sostiene que «la solución del conflicto armado en Colombia debe ser política y no militar», y que «mientras persista el conflicto se buscarán acuerdos humanitarios entre el Estado y la insurgencia», para culminar con esta afirmación: «Propugnamos un proceso de convergencia y unidad de todos los sectores populares para construir una alternativa de poder que saque a Colombia de su profunda y grave crisis».
Las dos fuerzas en pugna
Es lo que acaban de reiterar en la nueva instancia. Sus líderes dijeron que se mantendrán como principal fuerza opositora y que no se dejarán dividir, para disputar el gobierno en 2010. Gaviria proclamó al PDA como «la principal fuerza política colombiana» a cuya consolidación se dedicará de lleno, bregando por consolidar su unidad. El dirigente Daniel García Peña subrayó que el PDA ejercerá un papel definitorio «siempre y cuando logre consolidar su unión». En julio el PDA realizará un Congreso extraordinario en que se debatirá la conversión de la actual alianza en un nuevo partido político.
En el campo opuesto, la coalición Primero Colombia que apoyó a Uribe está integrada por: varios grupos disidentes del Partido Liberal (que era su propio partido de origen); el Partido Conservador, que Uribe se fagocitó pero ahora reclama que le pague los favores recibidos con jugosos cargos de gobierno; agrupaciones regionales que responden a los paramilitares, los cuales se jactan de tenerse sus bancadas propias en el Congreso y que bajo el actual gobierno (más allá de la parodia de desarme de algunos destacamentos), se han consolidado; varios grupos cristianos.
Uribe invitó también a integrarse a sus filas al propio Partido Liberal, cuyo líder Horacio Serpa va barranca debajo de una elección a otra, habiendo perdido tres al hilo. Fue embajador del actual gobierno ante la OEA y antes ministro del gobierno de Ernesto Samper (1994-1998), signado por haber recibido una financiación millonaria del narcotráfico.
El fin del bipartidismo tradicional
Esta elección significó el fin del bipartidismo tradicional en Colombia. El Tiempo afirmó: «Se partió la historia política. Aparece un mapa político totalmente nuevo en el que los partidos Liberal y Conservador, dueños del escenario durante casi dos siglos, fueron sustituidos por nuevas fuerzas».
Es lo que viene sucediendo en América Latina, en condiciones peculiares en cada país, a lo largo de este nuevo siglo y milenio caracterizado por el acceso al gobierno de partidos de izquierda y progresistas. Basta observar lo sucedido en Venezuela con adecos y copeyanos, que durante medio siglo se repartieron hasta la última migaja del poder mediante el Pacto del Punto Fijo y hoy carecen de representación en la Asamblea Nacional; o con los viejos partidos de Bolivia, sobrepasados todos juntos por el joven MAS de Evo Morales; o con el desplome en Uruguay del Partido Colorado, que durante un larguísimo período se identificó casi siempre con el gobierno. Hay más ejemplos. Ahora a la lista se agrega Colombia, partida al medio, con el Polo Democrático a la izquierda y con todas las perspectivas abiertas. *
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