Irak califica de "crimen odioso" la matanza atribuida a EEUU
Al menos 24 civiles iraquíes resultaron muertos el 19 de noviembre de 2005 en la localidad de Haditha, a 260 km al oeste de Bagdad, a manos de soldados estadounidenses, tras un ataque con bomba que mató a uno de ellos, según la prensa norteamericana.
Los Marines afirman que murieron en la explosión de una bomba.
En su primera reacción a este asunto, que ha suscitado un gran revuelo en el gobierno de Estados Unidos, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, calificó los hechos de «crimen odioso» y afirmó que «este tipo de acciones es inaceptable y no tiene justificación alguna».
Maliki anunció la creación de una comisión encargada de seguir «las consecuencias de este crimen cometido en Haditha por la Fuerza Multinacional», cuyo mandato expira a finales de 2006.
«Estas fuerzas no respetan a los ciudadanos, de entre los cuales algunos son atropellados por tanques, otros mueren. Es necesario que hablemos de ello y que se fijen las reglas que deben cumplir las fuerzas extranjeras», añadió su oficina en un comunicado.
El consejo de ministros recalcó que «lo ocurrido en Haditha viola los derechos humanos» y exigió indemnizaciones y disculpas.
Por su parte, el general norteamericano Thomas Coldwell aseguró este jueves que «toda acusación será investigada y todos los responsables tendrán que responder de sus actos».
El miércoles, el presidente estadounidense, George W. Bush, dijo estar «conmovido» por el caso de Haditha y aseguró que se castigará a los culpables si se confirman las acusaciones.
En cuanto a un anunciado programa de entrenamiento para los soldados de la Fuerza Multinacional, con vistas a que se respeten más los principios éticos, el general Coldwell explicó que se hará hincapié en su actuación sobre el terreno y en la obligación de evitar el recurso a la fuerza, excepto en los casos de rigurosa amenaza.
El miércoles se produjo otro incidente en el que está implicado Estados Unidos.
Los disparos de militares norteamericanos provocaron la muerte de dos mujeres iraquíes que se dirigían en un automóvil al hospital de Samara, a 125 kilómetros al norte de Bagdad, para que una de ellas diese a luz.
«El vehículo se negó a obedecer las reiteradas órdenes que le daban el alto con señales visuales y sonoras, y los soldados dispararon para inmovilizarlo», explicó el ejército estadounidense en un comunicado. Según un policía iraquí, el conductor se había adentrado en una carretera prohibida.
Irak lloró en mayo a 1.055 muertos, que suponen un 38% más con respecto a las víctimas en abril, en la violencia diaria que este jueves costó la vida a diez iraquíes.
Según un balance obtenido por la AFP de fuentes de los ministerios del Interior, Defensa y Sanidad, en mayo también resultaron heridas 1.423 personas.
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, cuya prioridad es el restablecimiento de la seguridad en el país, declaró su intención de presentar el domingo ante el Parlamento los nombres de los titulares de Interior y Defensa, dada la falta de acuerdo entre chiítas, sunitas y kurdos, dos semanas después de la investidura de su gobierno. *
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