Sectores opositores critican el áspero mensaje presidencial a los militares argentinos

El presidente Kirchner ordenó nuevas sanciones en el Ejército

Hubo en El Palomar, donde el lunes se conmemoró el 196 aniversario del Ejército, algunos actos de indisciplina cuando el primer mandatario se dirigía al personal militar. Se sabe que la ministra de Defensa, Nilda Garré, ordenó un «sumario interno» para determinar quiénes son los responsables de los episodios ocurridos y no descartan la aplicación de sanciones.

Kirchner se retiró del acto antes del desfile de unos 5.000 efectivos, pero no fue en señal de disgusto porque algunos oficiales rompieron filas sin mediar autorización de sus superiores y dieron de espalda al palco oficial: había comunicado antes al jefe del Ejército, general Roberto Bendini, que no participaría de la ceremonia. Se sabe también que un coronel dejó el palco. Según precisó en declaraciones radiales el diputado Carlos Kunkel, pudo ser el hijo del ex general Jorge Videla. «Creo que el teniente coronel Videla se retiró del palco y lo hizo sin autorización de sus superiores. Por lo tanto, pudo incurrir en una falta militar si eso fue así», dijo. Gestos todos que se calificaron como «falta de decoro» hacia el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

En rigor, Kirchner no pensaba concurrir a los festejos pero modificó su actitud después que el 24 de mayo un grupo de oficiales en actividad participaran de un mitin en Plaza San Martín, para repudiar la política militar en curso y descalificar al Presidente así como al titular del Ejército.

El discurso del Presidente en El Palomar fue durísimo y con señales claras de enfrentar los intentos de agitar al mundo castrense en vísperas de juicios orales contra acusados de violaciones a los derechos humanos.

Los juicios orales se iniciarán los próximos días en La Plata, contra dos ex policías, que son cabeza de una larga lista que podrían llegar al millar de acusados donde están tanto ex comandantes como oficiales de menor graduación.

Mientras, los jueces federales que preparan las acusaciones en juicios que tendrán lugar en diversas ciudades, continúan procesando a nuevos implicados en crímenes aberrantes. Ahora, por caso, el juez federal Daniel Rafecas procesó con prisión preventiva a ocho represores por 157 casos de secuestros y torturas ocurridos durante la dictadura militar en el campo de concentración conocido como «El Vesubio». La medida alcanza a un general retirado, a un ex mayor y varios policías y agentes penitenciarios. Entre las víctimas de los acusados se encuentran el renombrado historietista Héctor Oesterheld y el periodista Reymundo Gleyzer, aún desaparecidos.

Se cree que por El Vesubio pasaron cerca de 400 detenidos ilegales, la mayoría de los cuales siguen desaparecidos.

 

Agitación ante los juicios contra militares

Después de las ceremonias, el Presidente reunió a la ministra de Defensa y al jefe del Ejército. Se supone que analizaron los actos disciplinarios en el acto del lunes y los del 24 de mayo pasado.

La agitación parece tener una bastonera: Cecilia Pando, la esposa de un mayor del Ejército, Mercado, pasado a retiro obligatorio por las críticas que ella hizo al gobierno. Protagonizó un nuevo incidente durante el discurso de Kirchner. «Eso no es así», gritó desde una tribuna lateral. Cuando quiso acercarse más fue disuadida y optó por retirarse del lugar. Cecilia Pando es asesora de una diputada que responde al ex comisario Luis Patti.

A éste, una abrumadora mayoría de diputados decidió hace una semana que por sus antecedentes como torturados e integrante de «grupos de tareas» bajo la dictadura, carecía de «idoneidad moral» para ser integrante de la Cámara baja. Fue elegido diputado nacional por un partido de derecha en la provincia de Buenos Aires. Patti fracasó en su primer recurso ante la Cámara Electoral donde reclamó para que no se permitiera que el segundo de la lista de candidatos, asuma en su lugar. Hubo más. Un grupo de madres de estudiantes del Liceo Militar General San Martín reclamaron que no se cierren los liceos. En rigor, el ministerio de Defensa quiere transferirlos a las provincias, no clausurarlos. Aunque dijeron que ellas no tenían nada que ver con Pando, no ahorraron críticas a Kirchner. Lo llamaron «hipócrita» y calificaron su discurso de «payasesco».

Sin embargo, el discurso de Kirchner encontró voces críticas en sectores de la oposición, incluida la diputada y líder del ARI, Elisa Carrió.

El ex ministro de Defensa, el radical Horacio Jaunarena, consideró que «hay malestar» entre los militares por la «visión sesgada» y «unilateral» del gobierno respecto de los hechos ocurridos durante la década del 70, pero resaltó que «de ninguna manera esto implica un riesgo institucional».

Esto de la mirada sesgada es el argumento de la señora Pando, y reflota la «teoría de los dos demonios», que quiso equiparar al salir el país de la dictadura al terrorismo de Estado con las acciones armadas de grupos guerrilleros, peronistas o marxistas. El actual gobierno no tiene esa concepción. Veremos como siguen las cosas. *

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