Unicef estima en 130.000 las personas que han quedado sin casa, mientras buscan más víctimas

Llega la ayuda a Indonesia y los muertos suman más de 5.100

La prioridad es actualmente ayudar a los miles de damnificados que han quedado en la más absoluta indigencia agravada por las fuertes lluvias que caían el lunes en la región.

La segunda urgencia es de índole sanitaria. «Los hospitales están totalmente desbordados», indicó a la AFP Carlos Afonso, coordinador de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO).

«Hay enormes necesidades de médicos, enfermeras, medicinas y material quirúrgico», aseguró.

La ONU pidió el lunes en Ginebra tres hospitales de campaña, material médico y carpas.

«Las necesidades más urgentes, que deben ser cubiertas en tres días, son tres hospitales de campaña, con una capacidad de 100 camas cada uno, material médico ortopédico, generadores y tiendas de campaña», explicó a la AFP Elisabeth Byrs, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

La llegada de la ayuda se ha visto facilitada por la apertura del aeropuerto de Yogyakarta, que sufrió daños el sábado por el terremoto de magnitud 6,3 en el que han muerto al menos 5.136 personas.

«Nuestras prioridades son la salud, la higiene y el agua», resumió John Budd, portavoz de Unicef, que estima en 130.000 las personas que han quedado sin casa.

El primero de los vuelos fletados por Unicef llegó el lunes por la mañana, con recipientes de agua plegables, toldos, grandes carpas, utensilios de cocina y material escolar.

«Hemos llegado con dos equipos médicos y logísticos», informó Olaf Valverde, de Médicos Sin Fronteras (MSF) Bélgica.

«He oído decir que no quedan cuerpos atrapados en los escombros», declaró por su parte Ahmad Zailani, que dirige un equipo de 87 médicos, enfermeras y socorristas malasios.

El lunes llegó un equipo de veinte socorristas taiwaneses, especializado en el rescate de personas atrapadas en los escombros, pese a que cada hora que pasa hay menos esperanzas de encontrar supervivientes.

«Nos centramos en Bantul, que está al sur (de la gran ciudad de Yogyakarta), pero hay que ir también a los alrededores, donde todavía no hemos empezado a contar los heridos y los muertos», declaró a la AFP Vincent Cauche, coordinador en Indonesia de la ONG Médicos del Mundo.

Cauche agregó que muchos de esos heridos todavía no han logrado llegar a los centros de atención instalados y a los hospitales «porque sus heridas les impiden desplazarse».

Desde su precario y enlodado refugio, Salan Talun, un habitante del pueblo de Imogiri decía: «Necesitamos alimentos para los bebés y ropa para los niños, que son muchos, y agua limpia».

El terremoto se produjo en una zona densamente poblada. Yakarta pidió el domingo a la comunidad internacional ayuda «para reducir el peso sobre el gobierno», que ha declarado estado de emergencia de tres meses en la zona.

Las autoridades calculan que se han destruido 35.000 viviendas y muchos otros edificios han sufrido daños. Pero el drama no tendrá impacto significativo en la economía de Indonesia, la primera del sureste asiático, según el banco central.

Indonesia es un inmenso archipiélago de 220 millones de habitantes, el cuarto país más poblado del mundo.

Numerosos damnificados que lo han perdido todo y todavía no han recibido ayuda manifestaban este lunes su impotencia, acusando al gobierno de ineficacia.

Estas víctimas estaban pidiendo en las carreteras de la región de Yogyakarta. Algunos llevaban pancartas con mensajes del tipo «¿Dónde está el gobierno local?»

El presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, pidió a las autoridades que sean «más diligentes y más activas». *

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