Un acto en Plaza de Mayo bajo la protesta de la dispersa oposición

Kirchner festeja su tercer aniversario y marca el futuro

Que habrá mucha gente, si el tiempo no juega una mala partida, lo exhibe el dato de que gobernadores de casi todas las provincias, como intendentes peronistas, especialmente del muy poblado Gran Buenos Aires, más la CGT y organizaciones de masas, como el piqueterismo oficialista, están movilizando desde hace semanas y pugnando cada uno de ellos quien es el más eficaz en eso de atraer grandes contingentes en una jornada en que además el transporte será gratuito.

El arco no peronista que no está acompañando a Kirchner, ha protestado por el uso, dicen, de la Fiesta Patria, que es de todos los argentinos, para un acto que aunque no se lo reconocerá oficialmente tiene todas los signos para lanzar la reelección del jefe de Estado, que está permitida por la carta magna, así como reforzar su poder político. Se supone que Kirchner no hablará hoy del tema, pero sí, la calle.

Los diarios de ayer, pero también de días pasados, están pletóricos de avisos pagos de sindicatos u otros organismos haciendo balance positivo del trienio, otorgándole a la movilización un tinte peronista de viejo cuño.

De hecho, al mitin que se realizará en Plaza de Mayo, Kirchner llega además con una victoria, como ha sido la sesión de la cámara baja, del martes, que no permitió que ingresara como diputado nacional el ex comisario Luis Patti, acusado en ese cuerpo como «torturador», integrante de los grupos de tareas de la dictadura y varios horrores más.

 

La impugnación a Patti, una victoria de Kirchner

El Presidente puso toda su influencia para acompañar la impugnación que inició en diciembre pasado, su amigo, el diputado Miguel Bonasso. La mayoría de los diputados radicales se negó a acompañar al oficialismo, votando igual que el arco conservador. El oficialismo contó con el apoyo, par alcanzar los dos tercios de los votos a favor de la impugnación, del ARI, el socialismo y diputados progresistas o de izquierda.

Excepto los partidarios más refractarios de Eduardo Duhalde, del menemismo y amigos del ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, todo el resto del justicialismo se abroqueló contra Patti que en suma, ganó vuelo político en la provincia de Buenos Aires como aliado del peronismo de derecha. En cierto modo, lo ocurrido es una vez más resultado de la interna dentro del justicialismo. Si Carlos Menem o el mismo Duhalde estuviesen sentados en el sillón de Rivadavia, casi seguro que un reclamo como el que hizo la izquierda y el arco progresista, no hubiera tenido paraguas para fructificar.

En la propaganda para atraer público, figura un cartel sin firma con fotos de casi todo el arco opositor que dice «nosotros no vamos a la Plaza» (de Mayo), que dudosamente haya sido obra de los que figuran en el cartel, desde Menem, Mauricio Macri a Elisa Carrió.

Al mediodía se registrará otro hecho digno de destacar: el Tedeum en la Catedral Metropolitana, adyacente a Plaza de Mayo, a pocos metros de la Rosada, una ceremonia histórica, que viene desde el fondo de la historia, pero que el año pasado tuvo como lugar a Santiago del Estero, porque entonces las relaciones de Kirchner con la Iglesia estaban tensas.

Ahora parecen haberse suavizado, aunque muchos asuntos que llevaron a la crispación mutua no están resueltos.

Interesante será escuchar al cardenal Jorge Bergoglio en su homilía. El no se habla con el Presidente hace rato. Ya los dos, frente a frente, podrían abrir una instancia de diálogo.

 

Una victoria de la izquierda en la Universidad

Gran atractivo para la concurrencia será el festival musical donde está comprometido lo mejor de la música popular y que le pondrá broche final, la mítica Mercedes Sosa. Después, se dice que no más de media hora antes de que caiga la noche, se oirá a Kirchner y se podrá constatar si avanza en su nuevo slogan, concertación de ideas y gobierno plural para asegurar la gobernabilidad, y como sigue su futuro.

El acto puso en tensión también a la Unión Cívica Radical, porque varios gobernadores y alcaldes, que no son pocos, respaldan a Kirchner y han alentado que delegaciones de «radicales K» estén hoy en la Plaza. La dirección de la UCR no sabe qué hacer con los díscolos, que podrían ser, la «pata radical» de esa «concertación de ideas».

La izquierda, que ha sido la gran protagonista hace tiempo de las grandes convocatorias en el paseo histórico y político por antonomasia, ha protestado por la concentración en ese lugar que debería ser, dijo, solo para los que luchan. Kirchner, parece, le ha birlado aquel privilegio y le devuelve a Plaza de Mayo, la histórica pertenencia que por años tuvo el peronismo.

La izquierda que dirige a un sector muy fuerte de los estudiantes universitarios porteños consiguió una victoria: que el pretendiente a rector, Atilio Alterini, Decano de la Facultad de Derecho, se «bajara» de su candidatura. Era el reclamo juvenil que acusó al rector de haber sido funcionario de la dictadura y logró su cometido, evitando, en cuatro ocasiones que se reuniera la Asamblea Universitaria para elegir autoridades de la casa de alto de altos estudios más importante del país. Pero los estudiantes radicalizados van por más; reclaman antes de elegir rector, que se avance sobre la normalización universitaria, que se dicte un estatuto universitario que afiance su democratización. No se terminó el lío.

Con todo, no habrá balcón, es decir, discurso desde la Rosada hacia la multitud. Kirchner hablará desde el escenario preparado para los artistas. De espaldas a su despacho en gobierno, mirando al histórico Cabildo y sobre todo a la multitud. Veremos. *

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