Una victoria democrática en Argentina

No permiten que Patti, un torturador, sea diputado

En base a los testimonios escuchados a lo largo del proceso que se le abrió a Patti en la comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento, al ex subcomisario se lo vincula con el asesinato de los dirigentes Montoneros Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi y la desaparición y muerte de Gastón Goncálvez, entre otras causas. Su fama de «hombre duro», en una sociedad acosada por el miedo le permitió en dos ocasiones ser intendente de Escobar, en las cercanías de esta ciudad y en octubre pasado intentó llegar la cámara baja por su partido pero pegado a la lista del Partido Justicialista bonaerense que enfrentó el presidente Néstor Kirchner usando como cadenera a Hilda González «Chiche» Duhalde.

Patti obtuvo alrededor de 400 mil sufragios en las legislativas del año pasado, pero la comisión de Poderes dictaminó que el ex policía no reunía las condiciones morales para ser legislador. Sobre la «voluntad popular» está la Constitución Nacional que tiene incorporada la legislación mundial sobre Derechos Humanos e imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad.

En diciembre, cuando se tomó juramento a los legisladores, la cámara baja casi por unanimidad se lo impidió y estos meses la comisión de Peticiones que analizó el caso, decidió por mayoría que no podía aceptarse a Patti como legislador. Pero esta vez al bonaerense le salieron abogados que argumentaron que el ex policía no tenía ninguna sentencia en firme en los tribunales y por lo tanto, no se le podía negar el derecho a ocupar una banca.

Alrededor del caso se reagrupó por un lado el oficialista Frente para la Victoria del presidente Néstor Kirchner, junto al ARI, de Elisa Carrió, los socialistas y un arco de pequeños partidos de posturas progresistas o de izquierda.

En el otro lado, pidieron que se le diera acceso al acusado de torturador, el centro derecha, tanto en la veta de Pro (confluencia entre el empresario Mauricio Macri con Ricardo López Murphy), como la de una gama de partidos provinciales, los restos del justicialismo bonaerense que sigue fiel a Eduardo Duhalde, el menemismo y la mayoría de la Unión Cívica Radical.

Las gradas estaban repletas de militantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos y amigos del ex comisario que en varios momentos abuchearon a los diputados que defendieron no permitirle que ocupara una banca, especialmente cuando habló Carrió.

Patti no estuvo en el recinto, así como anteriormente, no se presentó cuando fue citado por la comisión que analizó su caso..

 

Grave defección de la Unión Cívica Radical

El tucumano, Jerónimo Vargas Aignase, hijo de una senador desaparecido, titular de la comisión de Peticiones defendió en nombre del Frente para la Victoria con un enérgico discurso tuvo un emotivo final al sentenciar: «Voy a entregar mi vida antes de permitir que un genocida se siente en estas bancas».

A su turno el radical, Pedro José Azcoiti, quien se expidió a favor de que Patti ocupe la banda al señalar que «no usurpó cuestiones previstas por la Constitución Nacional» y señaló que: «si Patti es diputado lo va a hacer por los votos del peronismo, que le abrió las puertas para ingresar a la política. Me repugna la tortura y el asesinato», expresó Azcoiti. Pero, aunque es cierto a medias, fue una chicana.

Su discurso fue rechazado por las Madres de Plaza de Mayo, quienes le dieron la espalda desde los palcos del recinto.

Jorge Vanossi del PRO, justificó su posición contra la impugnación a Patti con argumentos como el principio de inocencia, dado que no consta ninguna condena sobre el ex policía y en el principio de no retroactividad de las leyes donde no hay hechos inmorales posteriores a la elección del diputado.

Vale la pena aclarar que Patti jamás fue absuelto. Por medio de argucias y amenazas al juez de la causa, según se dijo ayer, logró que la causa por los asesinatos de dos militantes Montoneros, prescribiera. Pero tiene abierto un expediente judicial por dar refugio a un militar golpista que era reclamado por un juez, amen de otros pedidos contra él por declaraciones de índole desestabilizador.

Curiosidades de la vida política. La mayoría de los legisladores del peronismo bonaerense, que ahora se alineas con Kirchner impugnó también al ex policía que en octubre era su aliado coyuntural. En el radicalismo, varios diputados votaron en contra o se fueron del recinto al momento de la votación.

Los radicales, que tratan de recomponerse y que por un lado son succionados por el oficialismo, por el otro no hacen otra cosa que ahondar su desprestigio, como lo exhibieron en la víspera. Patética situación.

La centro-derecha, heredera del conservadurismo, no recordó sus antecedentes discriminatorios. En 1921, fue expulsado de la Cámara Alta dominada por la derecha, el senador Enrique del Valle Iberlucea por adherir a la Revolución Rusa.

Un antecedente contra Patti fue el caso del ex general Domingo Antonio Bussi, dos veces gobernador constitucional de Tucumán del que había sido, en tiempos del horror, su interventor. Cuando quiso ocupar una banca de diputados, la cámara se lo impidió. Bussi cumple prisión preventiva camino a juicio oral, por violaciones a los derechos humanos. *

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