Análisis internacional

Decisiones soberanas de Bolivia

EL SERVICIO de Prensa Alternativa de Bolivia (Serpal) escribe que «las críticas y cuestionamientos que se produjeron hace menos de una semana por la decisión del gobierno boliviano de ordenar a las Administradoras de los Fondos de pensiones transferir a YPFB la titularidad de las acciones que poseían en las petroleras privadas, parece haberse disipado casi por completo». Y agrega que «también el precio del gas a Brasil y Argentina parece entrar en un espacio de reflexión y conversaciones».

 

La nacionalización de los hidrocarburos

Por ahí se cita la opinión de Joseph Stiglitz (ex Nobel de Economía y jerarca del Banco Mundial) en el sentido de que la nacionalización de los hidrocarburos es un proceso de «devolución de una propiedad» que ya era del Estado, y que el país debe recibir una «compensación justa» por sus recursos naturales.

En los últimos días, el BBVA español (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) y el grupo suizo Zurich Financial Services concretaron la transferencia al Estado boliviano de las acciones que administraban de tres petroleras en proceso de nacionalización: Chaco (British Petroleum), Andina (Repsol) y Transredes (Enron y Shell), por 671 millones de dólares.

Por su parte, el canciller brasileño Celso Amorin viajó a La Paz para entrevistarse con el presidente Evo Morales y varios ministros, para abordar entre otros temas la cuestión energética, en continuidad de las conversaciones que el presidente boliviano mantuvo con su colega brasileño Lula Da Silva en la reciente cumbre de Viena. La intención es profundizar en temas de cooperación, carreteras y migración, lo que comprende tanto a los colonos brasileños en Bolivia como a las comunidades bolivianas particularmente en San Pablo. La nota señala que «estas cuestiones, que aparecían muy críticas, también entran por el camino del diálogo y la negociación de partes».

Recuerda Serpal que Lula anunció que su gobierno negociará «un precio justo para los bolivianos y también para los brasileños que consumimos su gas». El 60% del gas importado por Brasil (principalmente para la industria paulista) procede de Bolivia a través de Petrobras, que efectuó inversiones en el país por 1.500 millones de dólares. Las importaciones brasileñas ascienden a 26 millones de metros cúbicos diarios. Lula declaró que Brasil se está preparando para alcanzar en corto plazo la autonomía energética, y para no depender de la importación de gas en 2008, pero que «obviamente queremos continuar importando gas de Bolivia, porque a Brasil también le interesa ayudar al pueblo boliviano».

 

El precio del gas

A la negociación brasileña se suma la de Argentina. Clarín recoge declaraciones del embajador boliviano en Buenos Aires, Roger Ortiz Mercado, según el cual la negociación sobre el precio de venta del gas «está prácticamente cerrada», sobre una base que oscilará entre 5 y 5.50 dólares por millón de BTU (British Termic Unities), y que el acuerdo podría firmarse en junio abarcando los 7 millones de metros cúbicos diarios que Bolivia exporta a la Argentina. El nuevo precio significa un aumento de 65% respecto al que se está pagando ahora (de poco más de 3 dólares), pero aún así está muy por debajo del precio internacional (por ejemplo, de los 7 dólares que paga Chile), por lo cual se estima que el nuevo acuerdo «sería beneficioso para ambas partes».

Junto al tema prioritario de los hidrocarburos, el nuevo gobierno de La Paz ha puesto en la mira simultáneamente los problemas de la deuda externa y de la tierra.

 

La deuda y la tierra

El presidente Evo Morales le planteó a los 19 países miembros del Club de París, acreedores de las naciones más pobres, que se reúnan en Bolivia y no en la capital francesa, para que comprendan cabalmente las necesidades de su país. El llamado está dirigido a Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Holanda, Reino Unido, Rusia, Suecia y Suiza, acreedores por 1.350 millones de dólares de la deuda externa total de 4.440 millones que soporta Bolivia

En otro plano, el anuncio de Evo Morales de redistribuir millones de hectáreas de tierras improductivas generó tensión entre organizaciones empresariales y el movimiento campesino.

Fueron ocupadas cinco haciendas en Guarayos, zona de confrontación entre latifundistas y campesinos sin tierra. El ministro de Desarrollo Rural, Hugo Salvatierra, advirtió que no se admitiría que los terratenientes contrataran grupos armados para desalojar a los campesinos, pero al mismo tiempo solicitó que se detengan las ocupaciones para no agravar la situación en Oriente y en espera de que mediante la negociación se llegue a una concertación básica entre campesinos, indígenas y empresarios. *

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