Cooperación Sur-Sur:La alternativa de los países pobres se hace realidad

Las recomendaciones de la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas de setiembre de 2005 junto con los procesos afines de la reforma de la ONU están ahora en medio de una etapa de realizaciones. Aunque tenemos un buen entendimiento en muchos de los elementos, está por verse todavía como terminará todo esto.

No obstante, de la Cumbre emergió un claro mensaje cuando los líderes mundiales reconocieron que la democracia, el desarrollo y el respeto por todos los derechos humanos y las libertades fundamentes son interdependientes y se refuerzan mutuamente.

Pero ¿realmente la comunidad mundial está haciendo todo lo necesario para hacer frente al problema fundamental del desarrollo? El éxito de unos pocos actores no oculta el hecho de que en los últimos 20 años se duplicó el número de los Países Menos Desarrollados (PMD). Cerca de mil millones de personas están viviendo con menos de un dólar diario.

Y una serie de países de bajos ingresos, PMD y aquellas naciones con economías pequeñas y vulnerables siguen marginados del sistema comercial. Muchos de ellos son todavía dependientes de sus materias primas y no tienen la capacidad de escapar de los términos negativos del intercambio comercial ni de la trampa de la pobreza. Los PMD y los países africanos tienen una insignificante participación del 2% en las exportaciones mundiales tanto de bienes como de servicios. Resulta claro que no están siendo destinados recursos suficientes para resolver esos problemas, que son una mancha en la cara de la comunidad internacional.

Hemos visto recientemente algunos progresos modestos en las negociaciones comerciales globales en curso en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los países en desarrollo obtuvieron unas pocas concesiones en la Conferencia Ministerial de Hong Kong, en diciembre último.

Por otra parte, existen crecientes presiones sobre los países en desarrollo para que abran sus mercados, con la promesa de que ésta es la clave para conseguir las mayores ganancias.

Tales promesas no deberían disfrazar el hecho de que hay todavía fuertes barreras comerciales tanto arancelarias como no arancelarias- para las exportaciones clave de estos países que es necesario afrontar. En efecto, hay una preocupante tendencia a recurrir a nuevas formas de proteccionismo cuando se han reducido los aranceles y las restricciones cuantitativas.

Las exportaciones deben hacer frente actualmente a nuevas vallas, tales como medidas sanitarias o fitosanitarias, antidumping y salvaguardias especiales, que son difíciles de superar. Son también altamente discriminatorias y plantean un considerable desafío para los exportadores de los países en desarrollo.

El comercio Sur-Sur es un área que está experimentando un crecimiento fenomenal, muy superior al crecimiento del comercio mundial en su conjunto en los recientes años, al expandirse en cerca de 11% anual.

La participación de los países en desarrollo en el comercio mundial de bienes ha subido de un 24% en 1990 a un 33% en 2004 y de un 19% a un 23% en el comercio en servicios.

Y mientras la mayor parte de las exportaciones de los países en desarrollo todavía sigue yendo al Norte, algo así como el 43% tiene como destino a otras naciones en desarrollo.

Incluso más oportunidades para las exportaciones Sur-Sur pueden ser explotadas mediante la rebaja mutua de aranceles y la eliminación de otros obstáculos para el acceso a los mercados.

La tercera ronda del Sistema Global de Preferencias Comerciales entre Países en Desarrollo lanzada en la XI Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (San Pablo, junio de 2004) proporciona un útil vehículo a esos efectos. Podría ser un valioso complemento para los esfuerzos de las naciones en desarrollo para alcanzar un mayor acceso a los mercados en el Norte, donde los avances en ese sentido son a menudo lentos.

La cooperación Sur-Sur puede también facilitar las inversiones en las muy necesitadas infraestructuras para el comercio, que a menudo son demasiado costosas para ser costeada por un solo país. Esto es particularmente importante para construir cruciales conexiones de transporte tales como carreteras y puertos.

Estos son tiempos difíciles. Por lo tanto es más imperativo aún asegurar que el desarrollo siga estando en lo alto de la agenda mundial. *

(*) Supachai Panitchpakdi, Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).(COPYRIGHT IPS)

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