Los palestinos al borde de una guerra civil

El fundamentalista Hamas y Fatah afilan sus armas

Desde hace una semana, la franja Gaza vive al ritmo de las demostraciones de fuerza. Ayer hubo al menos dos muertos y varios heridos. El miércoles, el gobierno de Hamas desplegó su nueva unidad paramilitar, formada en su mayoría por milicianos.

Como respuesta, el presidente Abas ordenó reforzar en las calles los servicios de seguridad, fieles al Fatah.

Casi todos los días, la ciudad de Gaza se ve transformada en campo de entrenamiento y de desfiles militares de los dos campos, que quieren así mostrar su determinación y exhibir su fuerzas y sus armas.

En reacción a las crecientes tensiones, que culminaron con las tentativas de asesinato de dos altos responsables de la seguridad miembros del Fatah –el jefe de los servicios secretos palestinos, Tarek Abú Rajab, y el jefe de varios servicios de seguridad palestinos, Rachid Abu Chabak–, Mahmud Abas rechazó que se trate de una guerra civil.

«La guerra civil es una línea roja que nadie osará superar», afirmó el domingo. No obstante, en el terreno, tanto el Fatah como Hamas parecen prepararse a que los enfrentamientos, hasta ahora esporádicos, se generalicen.

«Claramente, hay un peligro de enfrentamientos generalizados entre Hamas y el Fatah», estimó Nicolas Pelham, investigador del International Crisis Group (ICG), agregando que existe una intensa lucha de poder para controlar los servicios de seguridad.

«Hamas está reforzando su rama armada (las Brigadas Ezzedin Al Qasam). El Fatah parece también reunir sus propias fuerzas, en detrimento de la Autoridad Palestina», agregó.

Prueba de esta militarización son los intentos de contrabando de armas en la franja de Gaza, que se han multiplicado en mayo. El ejército israelí ha confiscado en dos ocasiones varios cientos de kilos de explosivos en este territorio.

No obstante, algunas voces moderadas piden que se entre en razón. Dirigentes de los principales movimientos han elaborado planes para salir de la «crisis» y los medios de negocios lanzaron una «Iniciativa del sector privado por Palestina» con el mismo objetivo.

Pero sin resultados por el momento.

Los dirigentes políticos de Hamas y Fatah no cesan de recriminarse mutuamente de ser responsables de los incidentes, aun a costa de recrudecer las rivalidades.

«El Fatah rechaza reconocer los resultados de las elecciones. Agita la situación para que Hamas no pueda gobernar y poder así volver al poder», afirmó el portavoz del grupo parlamentario de Hamas, Salah Bardawil, que, a pesar de todo, no cree en la eventualidad de una guerra civil.

«Hamas no ha cambiado y sigue actuando como si estuviese en la oposición. La prueba son los ataques contra oficiales de la seguridad preventiva y del servicio secreto», replicó el hombre fuerte de Fatah en la franja de Gaza, Mohamed Dahlan, en una entrevista con la televisión de Dubai.

Para Nadine Picaudou, especialista del conflicto israelí-palestino, los palestinos siguen comprometidos en el «combate de la liberación nacional» y «están obsesionados por el temor de una guerra civil».

«No pienso que se llegue a un enfrentamiento generalizado pues siempre habrá fuerzas contrarias para impedirlo», estimó la investigadora. *

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