La violencia cobró otras veinte vidas en Bagdad

El gobierno iraquí celebró ayer la primera reunión del ejecutivo

«No creo que necesitemos más de dos o tres días para nombrar a un ministro del Interior y a un ministro de Defensa», aseguró Maliki tras la reunión del Consejo de Ministros.

El Parlamento iraquí aprobó el sábado un nuevo gobierno de unión nacional incompleto, sin titulares en los ministerios de Interior y de Defensa, ni en la secretaría de Estado de Seguridad Nacional.

Maliki no pudo llegar a un acuerdo acerca del nombramiento de estos tres cargos estratégicos con las coaliciones chiíta, sunita y kurda de su gobierno.

El primer ministro ya había incumplido dos veces los plazos que se había fijado para formar el gobierno durante el mes que le otorgaba la Constitución.

«Es un gobierno amputado de sus dos pies, los ministerios de seguridad», estimó con severidad el editorialista del diario independiente Irak.

Pero el resto de la prensa celebró la «victoria histórica» que supone la investidura del primer gobierno permanente de unión nacional de la era posterior a Saddam Hussein. Este gobierno está dominado por la Alianza Unificada Iraquí (AUI), el bloque chiíta conservador que obtuvo 128 de los 275 escaños del Parlamento en las elecciones. La AUI tiene 19 ministerios, entre ellos los de Petróleo, Economía, Electricidad y Comercio.

La coalición kurda obtuvo siete carteras, incluida la de Relaciones Exteriores, el Frente de la Concordia (sunita) seis y la lista laica del ex primer ministro Iyad Alaui cinco.

En las calles de Bagdad, aunque algunos recuerdan que hubo que esperar cinco largos meses desde las elecciones legislativas del 15 de diciembre, otros subrayan la magnitud del desafío que enfrenta este gobierno compuesto mayoritariamente por tecnócratas neófitos.

«No conocemos a mucha gente en este gobierno pero sabemos que el primer ministro es sólido y quiere cambiar las cosas. Es necesario en primer lugar que se dedique a restablecer la seguridad y poner al día los servicios básicos: el agua, la electricidad, las basuras», estimó Qais Ahmed, un funcionario sunita de 40 años de edad.

«Ya nos hemos puesto de acuerdo para crear una nueva organización de seguridad que comenzará en Bagdad. Necesitamos nuevas fuerzas del orden para que la seguridad vuelva a la capital», afirmó el primer ministro.

En el terreno, 20 iraquíes murieron ayer en diversos ataques por todo el país y las autoridades descubrieron los cadáveres de dos mujeres degolladas en la ciudad santa chiíta de Nayaf, 160 km al sur de Bagdad.

Trece de esas personas murieron y 18 más resultaron heridas en un atentado suicida cometido en el interior de un restaurante en el barrio de Karrada, en el centro de la capital.

Tres civiles murieron y 22 fueron heridos en la explosión de una bomba casera cerca de la mezquita al Samarrai, en el barrio de Bagdad Jadida.

Otro civil murió y 15 quedaron heridos en la explosión de un coche bomba en el barrio chiíta de Chuala, en el norte de la capital.

En Tikrit, al norte de Bagdad, dos hermanos que trabajaban para una empresa de seguridad encargada de los oleoductos fueron abatidos a tiros por hombres armados en la calle principal al norte de la ciudad.

Por último, un funcionario fue asesinado en al Madaen, al sur de Bagdad. *

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