ANALISIS INTERNACIONAL

La manipulación mediática

EL PASADO MARTES 16 de mayo el gobierno de Estados Unidos divulgó dos videos que muestran un avión estrellándose contra el Pentágono el 11 de setiembre de 2001, en el tercero de los atentados terroristas de ese día, en que previamente dos aviones derribaron las Torres Gemelas de Nueva York y posteriormente un cuarto se estrelló en Pensylvania. O sea que transcurrieron 4 años, 8 meses y 5 días desde que los hechos fueron grabados por cámaras ubicadas en el estacionamiento del Pentágono hasta su divulgación pública, que se efectuó tras insistentes pedidos de una institución denominada Judicial Watch. El hecho reviste extraordinaria importancia.

 

El ocultamiento y algunas preguntas

Revela el ocultamiento permanente de los hechos practicado por el gobierno de EEUU, como parte de sus métodos de manipulación mediática. Tenían las grabaciones en su poder y las ocultaron durante más de 56 meses, a pesar de su evidente interés para la opinión pública de su país y del mundo. Entre otras cosas, porque el aparato estrellado en el Pentágono aparejó 184 muertos (189 según otra versión) que se suman a los casi tres mil de las Torres Gemelas. Es la mentira como sistema, en este caso por omisión, una decisión adoptada en forma deliberada por el gobierno de Bush.

Probablemente en el vano intento de impedir el menoscabo de su prestigio y no exhibirse en la calidad de derrotados y humillados, lo que no cuadra a quienes desean presentarse siempre con la imagen de Superman. Y probablemente hubieran mantenido ocultas las imágenes por tiempo indefinido, de no haber mediado una intensa presión y un cuestionamiento generalizado por esta actitud.

Esto nos lleva a formular algunas preguntas. Por ejemplo :¿Vio Ud. alguna vez fotos de soldados yankis muertos en Irak? Habrá visto montañas de iraquíes destrozados, pero soldados norteamericanos ninguno. ¿O vio Ud. imágenes de entierros de soldados norteamericanos? Tampoco. Porque en modo alguno quieren exhibir los signos de su vulnerabilidad, que no condicen con su condición de aspirantes al dominio del mundo.

Del mismo modo, ocultaron durante años las fotos de las torturas aberrantes en las prisiones de Abu Ghraib y de Guantánamo, que fueron apareciendo por tandas contra la opinión expresa del gobierno. Ocultaron todas las que pudieron (en particular las que alcanzan el grado más terrible de sadismo y de crueldad) durante todo el tiempo posible. Después pretendieron hacer aparecer las torturas como hechos excepcionales, cuando era la norma impuesta por los mandos del Pentágono, de Donald Rumsfeld para abajo, ninguno de los cuales por cierto fue condenado a pena alguna y siguen gozando, al día de hoy, de la más completa impunidad.

 

El espionaje telefónico

Lo mismo acontece con las escuchas telefónicas. También las ocultaron durante años. Según el presidente Bush, ese cajón de turco que es la Patriotic Act lo autoriza, en nombre de la «lucha antiterrorista», a hacer todo lo que desea, incluso lo que es clara y expresamente violatorio de los derechos constitucionales. Ahora se ha establecido fehacientemente que el espionaje telefónico se viene practicando desde el día siguiente al 11 de setiembre 2001, que se involucra en el mismo a las grandes compañías privadas de comunicaciones, y que abarca a millones de ciudadanos norteamericanos. Se pretende que es para detectar llamadas de individuos sospechosos, sobre todo de origen extranjero, árabes en particular, pero invocando a Al Qaeda se espía en todos sus movimientos a millones de ciudadanos norteamericanos, sin relación alguna con el terrorismo, mientras terroristas convictos y confesos como Luis Posada Carriles siguen bajo la protección del gobierno de EEUU, que se niega a su extradición tanto a Venezuela como a Cuba. (Juan Peirano puede ser, pero Posada Carriles vivirá tranquilo el resto de sus días).

Estos operativos gigantes de ocultamiento puede hacerse con la complicidad de medios que abdican de todo atisbo de independencia ante el poder, y cuya expresión más típica son los corresponsales embarcados (embeded) con las tropas en Irak, que escriben al dictado de los mandos militares u ocultan hechos relevantes. Pero justo es consignar que existen otros periodistas, al estilo de Bob Woodward, que rescatan el honor de la profesión.

 

Cerrar Guantánamo

Decíamos que la prensa venal ha cerrado los ojos a las torturas en Guantánamo, que llegan al extremo de que el Comité contra la tortura de la ONU acaba de reclamar el cese inmediato de las torturas en todas las cárceles bajo jurisdicción norteamericana, incluidas las prisiones secretas, y el cierre de la base de Guantánamo, donde se han producido revueltas de los presos. El gobierno de Bush respondió con una negativa tajante. La ley internacional no es para él. *

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