EEUU: reabren el caso Hoffa
Hoffa, el carismático jefe del sindicato más poderoso de Estados Unidos, el Teamsters Union que agremia a los camioneros, desapareció inexplicablemente en 1975, generando un sinfín de rumores y teorías conspirativas, entre ellas, que fue liquidado por la mafia italo-estadounidense.
Los agentes de la policía federal obtuvieron ahora una orden de allanamiento en una granja de caballos en el distrito de Milford, en las afueras de Detroit, e imágenes aéreas de la televisión los mostraron excavando un enorme pozo rectangular, cerca de un establo.
El agente especial del FBI en Detroit Terry Booth dijo a la AFP que el equipo del FBI sigue una nueva una pista y busca «pruebas en el caso Hoffa», aunque no precisó si las excavaciones son en procura de un cuerpo. «Esperamos, pretendemos, cerrar el asunto», dijo. No lo haremos hasta no haber encontrado el cuerpo», añadió.
El FBI condujo numerosas búsquedas de los restos de Hoffa -incluso excavó en una piscina-, pero todo fue en vano y muchos de los sospechosos de haber asesinado al sindicalista se murieron hace tiempo.
Hoffa fue declarado muerto en 1983, después de que el FBI concluyera años antes que su muerte estuvo vinculada a su lucha por retomar el control de los Teamsters, una movida que puede haber perjudicado los intereses de la mafia en el fondo de pensiones del sindicato. Nacido en 1913, Hoffa se convirtió en los años 1960 y 1970 en uno de los hombres más influyentes de Estados Unidos, al agremiar en el Teamsters a casi todos los camioneros y otros transportistas del país.
Pero su peso político, y su relación con otros líderes importantes, como los presidentes John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson y el ex fiscal general Robert F. Kennedy, iban de la mano con su dudosa reputación.
En 1964, Hoffa fue condenado junto con otros seis por fraude y conspiración y por desviar más de un millón de dólares en fondos sindicales para uso personal.
Tras pasar 13 años en la cárcel, el presidente Richard Nixon conmutó su pena, con la condición de que jurara abandonar toda actividad sindical.
El día de su desaparición, el 30 de julio de 1975, Hoffa iba a encontrarse con el reputado mafioso Anthony «Tony Jack» Giacalone y con el jefe de los Teamsters en Nueva Jersey, Anthony «Tony Pro» Provenzano, en el restaurante Machus Red Fox, en el distrito de Bloomfield, un acomodado suburbio unos 30 kilómetros al norte de Detroit.
Hoffa llamó a su mujer desde el restaurante para decirle que ninguno de los dos había ido a la reunión. Nadie lo vio ni supo más de él desde entonces. Pero el nombre de Hoffa no desapareció de la escena política sindical.
Su hijo James, que tenía 34 años cuando su padre desapareció, fue elegido presidente del Teamsters en 1998. El verano pasado fraguó una división en el movimiento sindical, cuando el Teamsters y varios otros grandes sindicatos se retiraron de la confederación laboral AFL-CIO. *
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