Bush pide U$S 1.900 millones al Congreso para seguridad fronteriza
«Como parte de mi primer objetivo de dar seguridad a nuestras fronteras, le pido al Congreso considerar el pedido de 1.900 millones de dólares adicionales para los departamentos de Defensa, Justicia y Seguridad Interna», dice la misiva que envió Bush a los legisladores.
Bush explicó el lunes su plan para desplegar 6.000 hombres de la Guardia Nacional en la frontera con México y para crear un programa de trabajadores temporarios, entre otras propuestas.
El dinero es para cubrir los costos iniciales de desplegar tropas en la frontera sur de Estados Unidos y ayudar a pagar infraestructura, tecnología y más agentes de la Patrulla Fronteriza, según Bush.
«Urjo al Congreso a actuar rápidamente para contemplar las necesidades de seguridad en la frontera del país», escribió el mandatario.
El Senado de Estados Unidos aprobó el jueves una enmienda que convertió al inglés en lengua oficial, en el marco del debate migratorio que enfrenta a republicanos conservadores y moderados en el Congreso sobre la legalización de millones de indocumentados, la mayoría hispanos.
La enmienda al proyecto migratorio que el Senado votaría la semana próxima fue presentada por James Inhofe (republicano, Oklahoma).
Requiere que los nuevos ciudadanos aprueben un examen de inglés y que todos los trámites y negocios oficiales sean conducidos en inglés, con excepciones para votar, para intérpretes en juzgados y para asistencia en desastres naturales.
En el pleno del Senado, Inhofe citó varias encuestas a lo largo de los últimos 25 años, según las cuales más de 80% de los estadounidenses están de acuerdo en establecer el inglés como lengua oficial, y recordó que 27 de 50 Estados de la Unión han aceptado esa medida.
«¿Pero qué pasa si una persona está aquí legalmente y tiene limitado conocimiento de inglés, que pasa cuando esa persona va a votar, va a la policía? ¿Qué garantías tenemos de que será tratada con justicia?», preguntó el senador demócrata Dick Durbin (Illinois).
El senador Ken Salazar (demócrata, Colorado) presentó una enmienda alternativa que precisa que el inglés es el «idioma común y unificado» del país y que el gobierno estadounidense debe preservar y alentar el uso del idioma. También indica que la aprobación de la enmienda no afectará ninguno de los derechos que gozan los inmigrantes bajo las actuales leyes.
«Mi miedo es que la enmienda (de Inhofe) divida a nuestro país en lugar de unirlo», sostuvo Salazar, descendiente de mexicanos.
El senador Mel Martínez (republicano, Florida) estimó que el proyecto de ley que se apruebe no debe ser «hostil» a personas que puedan hablar otro idioma o que necesiten acceso a servicios públicos en otro idioma.
«Todos entienden que el inglés es el idioma de este país, y que para tener éxito uno debe aprender inglés. Yo llegué aquí a los 14 años y tuve que aprender inglés para hacerme camino en América», dijo Martínez, de origen cubano, en un foro sobre migración celebrado en el Capitolio.
«Eso no significa que uno deba olvidarse de sus raíces. Por eso es que insisto en que mis hijos aprendan español», agregó.
La Cámara de Representantes tiene a consideración un proyecto de ley similar presentado por Steve King (republicano, Iowa) que cuenta ya con el apoyo de 150 legisladores.
El proyecto de ley sobre migración que fue debatido en el Senado requiere asimismo que los indocumentados aprendan inglés para ser legalizados y aspirar luego a la ciudadanía.
Una versión del himno estadounidense en español generó a fines de abril una fuerte controversia que involucró hasta al presidente George W. Bush, quien pidió a los inmigrantes aprender inglés para poder cantarlo en su versión original.
«Creo que la gente que quiere ser ciudadana de este país debe aprender inglés y debe aprender a cantar el himno nacional en inglés», afirmó Bush.
Otra enmienda aprobada en el pleno del Senado por 56 contra 43 votos determinó que extranjeros pueden solicitar visas de trabajo temporales a Estados Unidos sin necesidad de auspicio de una empresa norteamericana, siempre y cuando el gobierno determine que no hay estadounidenses disponibles para llenar las vacantes. *
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