El estado brasileño sufrió la cuarta noche sucesiva de violencia

Ofensiva criminal en Sao Pablo dejó al menos 133 muertos

Los enfrentamientos entre policías y delincuentes en la madrugada de ayer martes dejaron 33 atacantes y 24 presos muertos, informó la Secretaría de Seguridad.

Desde que el grupo criminal PCC lanzó su ofensiva el viernes, 115 personas (40 policías, 71 atacantes y 4 transeúntes) murieron en atentados y enfrentamientos en todo el estado.

A esa cifra se sumaron este martes 18 presos encontrados muertos al cesar el lunes la onda de rebeliones en 73 de las 144 cárceles del Estado, según se informó oficialmente a la AFP.

El total de agresiones entre el viernes y este martes fueron 251, contabilizados 80 autobuses incendiados, 15 agencias bancarias atacadas a balazos o con cocteles molotov, y atentados contra un garage de ómnibus y una estación del tren metropolitano.

La policía detuvo a 115 atacantes y requisó 113 armas usadas en los atentados.

Ataques incendiarios contra dos ómnibus en Sao Paulo este martes fueron cometidos por competidores clandestinos de los autobuses, informó la policía a la AFP. Los responsables lograron fugar.

«Los autores fueron propietarios de micro ómnibus clandestinos, que aprovecharon la confusión de los ataques criminales para intentar obtener ventajas», dijo un vocero policial.

El PCC, que lanzó una guerra contra la policía en respuesta al aislamiento de sus líderes presos y al traslado de otros 757 prisioneros a una cárcel de alta seguridad, habría ordenado detener la ofensiva tras llegar a un acuerdo con las autoridades paulistas, dijeron este martes medios de prensa.

El acuerdo, negado a la AFP por un vocero del gobierno, se habría alcanzado entre policías y el capo del PCC, Marcos Williams Herbas Camacho, «Marcola», en la cárcel donde está preso, dijo O Estado de Sao Paulo. Marco Antonio Desgualdo, de la cúpula policial paulista, reiteró en conferencia de prensa que no hubo negociación, y aseguró que la situación se encaminaba «a la estabilización con tendencia fuerte de neutralización» de la ofensiva criminal.

«No hubo acuerdo. No da para hacer acuerdos con bandidos», dijo Desgualdo. Añadió que ahora la policía emprenderá una fuerte acción represiva contra esa organización que desde las cárceles maneja el tráfico de armas y drogas así como asaltos y secuestros.

La población, en tanto, retomó el martes su rutina tras un lunes de terror y una noche de paralización total, sin restaurantes ni la clásica vida nocturna de la ciudad.

Las ventas del comercio cayeron 90% el lunes informó Guillermo Affif, presidente de la Asociación Comercial de Sao Paulo. En cuatro días de ataques, el promedio de la retracción de las ventas, pese a celebrarse el domingo el Día de las Madres, fue de 50%, comparado al movimiento comercial habitual.

Los atentados del lunes provocaron la suspensión del servicio de transporte público, y la población de la metrópoli, de casi 20 millones de habitantes, entró en pánico. Comercios, oficinas, escuelas, universidades y centros comerciales cerraron sus puertas a media jornada del lunes.

El ex secretario nacional contra las drogas Walter Maierovitch, presidente del centro de estudios criminales Giovanni Falcone, comentó a la AFP que «había fuertes indicios» que abonaban la posibilidad de acuerdo entre el gobierno paulista y el PCC.

Entre esos indicios mencionó el rechazo por el gobierno de Sao Paulo de la ayuda federal, «algo increíble cuando (el gobierno de Sao Paulo) estaba prácticamente derrotado».

Destacó además que el PCC promueve «ataques espectaculares para después retraerse», al carecer de fuerza «para mantener la guerra por mucho tiempo», por lo que también se interesaba en una negociación. *

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