El peronismo marcha con todo para los festejos del tercer año del actual gobierno

Kirchner recibió a Alfonsín en la Rosada

Kirchner invitó a Alfonsín a un acto de rutina como fue el anuncio de una obra ferroviaria en Chascomús, la ciudad bonaerense que vio nacer al hombre que dirigió la transición hacia la democracia en los principios de los 80.

Pero el encuentro no carece de interés político por el contrario, por la serie de versiones sobre que el gobernador de la provincia de Mendoza, el dirigente radical Julio Cobos, podría acompañar a Kirchner en 2007, si este decide ir por su reelección.

Cobos habló con Kirchner en el mitin en Gualeguaychú para respaldar el paso del gobierno de presentarse en queja ante el Tribunal de La Haya por supuesta violación del tratado binacional, para el río Uruguay y pedir una medida cautelar para que se detuvieran las obras de las pasteras ENCE y Botnia. El mendocino estuvo en la comitiva que llevó el Presidente a la Cumbre de Viena, la semana pasada.

Pero además, Cobos no desmiente esa versión sobre que podría ir de ladero de Kirchner en 2007, ni tampoco si él y otros lideres radicales con buen diálogo con el oficialismo, podrían participar en el megamitin que el kirchnerismo prepara para el 25 de Mayo, no para recordar un nuevo aniversario de la Revolución de 1810, sino para festejar los tres años de Kirchner en la Casa Rosada.

No se sabe si en esa ocasión el Presidente hablará o no a la multitud que según los organizadores del mitin superará las 100 mil personas (hay quienes sueñan con el doble) y para la ocasión, todo el aparato institucional en manos de peronistas de todos los colores (excepto los amigos de Eduardo Duhalde o de Carlos Menem), se ha colocado en máxima tensión.

Alfonsín brega, sin suceso, por crear una alternativa de centro-izquierda para enfrentar a Kirchner (sea él o su esposa, la senadora Cristina Fernández) por el primer empleo del país.

Para ello, ha mantenido una reunión, hace semanas pero estalló los últimos días, con el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna para que sea algo así como la nave insignia de una «concertación» a la criolla.

El hombre que manejó para el actual gobierno el canje de la deuda externa en default, con alto porcentaje de opinión favorable, por ahora no cree que se pueda con la popularidad de Kirchner.

Los sondeos actuales llegan a la conclusión que si hay ahora comicios, Kirchner ganaría en el primer turno con más del 54%, en tanto sus potenciales opositores, como el empresario Mauricio Macri o la líder del ARI, Elisa Carrió, no llegan al 20% de intención de sufragio y el neuquino, Jorge Sobisch que sueña con la Rosada apoyado por una coalición de centro-derecha, apenas reuniría un 1%.

Con la invitación a Alfonsín, Kirchner puede haber querido desalentar la integración de un sector radical a su coalición.

O tener a su lado al radicalismo, donde el ex no tiene cargos pero sin peso intelectual, para la etapa de litigio en La Haya.

Alfonsín no se ha mostrado muy conforme con el curso de acción oficial respecto de las pasteras que se instalan en Fray Bentos.

Hay más. El kirchnerismo requiere de una buena apoyatura radical para impedir que se incorpore a la Cámara de Diputados el bonaerense aliado de Duhalde, Luis Patti, elegido en octubre del año pasado. Su diploma ha sido impugnado pero se requieren los dos tercios de los presenten en la sesión para que el denunciado como torturador, pero sin cargos judiciales, pueda acceder a una banca. Alfonsín, que desprecia al ex comisario, sostiene que sin cargos de la justicia, hay que respetar la decisión de los electores.

Pero la UCR esta dividida y abrir la posibilidad de la «libertad de conciencia», facilitaría evitar el oprobio que un conocido represor de los años de plomo, consiga finalmente tener voz en el Parlamento.

Hay movimiento en la esfera política. Y curiosamente, dos diputados nacionales que muchas veces dicen lo que piensa el Presidente, se han lanzado a descalificar al futuro embajador de los EEUU, Earl Anthony Wayne, quien reemplazará a Lino Gutiérrez.

Los legisladores son Carlos Kunkel y José María Díaz Bancalari, un duhaldista que está otra vez bajo el paraguas de Kirchner. Curiosidad. *

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