La asunción de René Preval
HAITÃ INGRESA a una nueva etapa tras la asunción de René Preval a la presidencia el domingo 14, con un llamado a los haitianos a tomar los problemas del país en sus propias manos y a afianzar la paz para abrir paso a las prioridades esenciales: inversión, creación de empleos, trabajo y educación. Afirmó asimismo que la Misión especial de la ONU para la estabilización de Haití (Minustah) «aún no ha terminado su trabajo». De hecho, la presencia y la acción de la Minustah que Uruguay integra han sido fundamentales para posibilitar la realización misma de las elecciones.
El mandato de la Minustah
El presidente prestó juramento en créole ante el nuevo Parlamento (30 senadores, tres por departamento, y 99 diputados) electo a dos vueltas: el 7 de febrero, coincidiendo con la elección presidencial, y el 21 de abril. En su discurso de investidura, también en créole, en el Palacio presidencial, señaló: «Haitianos: la solución a los problemas del país está en nuestras manos. Tenemos que lograr la paz mediante un diálogo permanente. Si logramos la paz, podremos abrir la puerta a las inversiones, la creación de empleos, el trabajo y la educación». Agregó que el mandato de la Minustah «aún no ha terminado» y que debe permanecer principalmente «para contribuir a la profesionalización de la policía haitiana».
Entre las 34 delegaciones extranjeras asistentes a la toma de posesión se destacaban: José Alencar, vicepresidente de Brasil, país que tiene a su cargo la dirección militar de la Minustah; el chileno Juan Gabriel Valdés, que dirige la parte civil de la misma; el vicepresidente de Venezuela José Vicente Rangel, la ministra de Defensa de Argentina Nilda Garré, el viceministro de Defensa de Uruguay José Bayardi, países que también integran la Minustah junto con Bolivia, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú para completar los diez miembros de América Latina en el total de veinte países que aportan sus contingentes.
Estaban presentes además Michaëlle Jean, gobernadora general de Canadá (que aporta una contribución apreciable a la reconstrucción de Haití), el canciller francés Philippe Douste-Blazy y el gobernador de la Florida Jeb Bush, hermano del presidente estadounidense.
Es del caso recordar algunos antecedentes del nuevo mandatario, en primer lugar los inmediatos.
Una votación excepcional
Preval fue electo con una votación excepcional del 51,21%, más que la suma de los otros 31 candidatos juntos, entre los cuales se hallaban el industrial blanco Charles Henry Baker, el ex presidente Leslie Maragat (febrero a junio 1988), e incluso personajes como Guy Philippe, jefe de ex tontons-macoutes refugiado en la Dominicana y que había intentado asaltar el poder en el período previo, empezando por la jefatura de policía de Puerto Príncipe. Se produjeron maniobras de todo tipo para impedir la proclamación de los resultados, incluso una exhortación del representante norteamericano en el Consejo de Seguridad, John Bolton, de invalidar el resultado electoral. Todos los testimonios coinciden en que fue decisiva la intervención de Marco Aurelio García, consejero de política exterior del presidente brasileño, y del chileno Juan Gabriel Valdés, para que se completara el recuento electoral y se pusiera fin a las chicanas, al tiempo que el pueblo en la calle en manifestaciones incesantes reclamaba el respeto al resultado electoral, al cual había contribuido con una votación masiva, superando obstáculos de enorme magnitud. Así se logró que Preval fuera proclamado vencedor en el primer turno, al sobrepasar la mayoría absoluta.
Se cerró así el ciclo de profunda inestabilidad creado por la intervención de EEUU y Francia en el golpe de Estado del 29 de febrero de 2004, que derivó en el secuestro del presidente Jean-Bertrand Aristide por parte de los marines, y su alejamiento a la República Centroafricana, luego su expulsión de Jamaica (que le había brindado refugio) para terminar su periplo como exiliado en Sud Africa.
Preval estuvo exiliado en Bélgica, EEUU e Italia bajo las dictaduras de los Duvalier. Retornó a Haití en 1979, integró el grupo Honor y Respeto por la Constitución y presidió la comisión investigadora sobre los desaparecidos. Fue primer ministro y ministro de Defensa e Interior del gobierno inicial de Aristide en 1991, hasta el golpe del general Raoul Cédras (30 de setiembre). Ganó las elecciones presidenciales del 17 de diciembre de 1995 con 87,9% de los votos y transfirió la banda a Aristide el 7 de febrero 2001.
La nueva etapa
Fue así el único gobernante haitiano que completó su administración de cinco años sin golpes militares o intervenciones extranjeras.
Ahora se abre una nueva etapa en la cual Haití se apresta a caminar con sus propios pies y a tomar su destino en manos propias. *
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