Una puerta en Londres que Chávez no va a golpear
El fenómeno Hugo Chávez llegó el domingo a Londres y ya levanta viento y marea como si fuese un huracán. Hoy en día hay solo dos líderes latinoamericanos capaces de mover apoyo popular de tono mundial: Fidel Castro y Hugo Chávez.
No quedaron lugares para la conferencia de prensa que Chávez dio en la alcaldía de esta ciudad a mediodía y menos todavía para el discurso del lunes de noche. Algo muy poco común para líderes latinos, que por lo general pasan desapercibidos.
Es que el presidente bolivariano tiene una apretada agenda en Europa y todo el mundo lo quiere ver y conocer. Llegado de la cumbre de Viena, para el tiempo en que los artículos referentes a su visita londinense hayan sido publicados en la prensa mundial, ya se habrá ido de la capital inglesa, rumbo a Libia a entrevistarse con Gadafi.
Pero los remolinos levantados por su pasaje en Londres se mantendrán con fuerza muchos días más. En el claustrofóbico mundillo británico de los celos diplomáticos y la corrección política, Chávez es un ventarrón de aire fresco que se lleva a todos por delante.
Es que el venezolano parece ser el enemigo acérrimo del «coiffeur» político internacional. A su paso no queda peinado ni gomina en su lugar. La razón es muy sencilla. Chávez no esta interesado en apariencias diplomáticas y dice lo que presidentes y primeros ministros mundiales no se atreven a decir. Lo dice sin vericuetos ni protocolo diplomático: como se entiende mejor.
Según la prensa internacional «seria» de este fin de semana, como el Sunday Times de Londres y el New York Times de Nueva York, el populismo chavista es nocivo para Latinoamérica y el mundo. No importa que buena parte de la política internacional «seria» sea sumamente nociva para los millones que viven en la pobreza o para el calentamiento global que esta cada vez mas cerca. En ambos casos, a los países industrializados les cabe la mayor responsabilidad, sin ignorar, por supuesto, algunos casos genuinos de «goles en contra» del Tercer Mundo.
Pero la teoría mas aceptada parece indicar que el hugochavismo es estadismo irresponsable, mientras que el bushismo-blairismo es, bueno, inevitable.
Para muchos miembros de la prensa inglesa y otros mundiales, Hugo Chávez debe ser detenido en su descabellada cruzada libertadora latinoamericana y mundialista sin pérdida de tiempo. Pero la misma prensa mira para el otro lado cuando hay que contar los muertos de Irak: 40,000 iraquíes y en aumento, 2,300 soldados americanos y en aumento, 110 británicos y en aumento. Todo a un costo de 400 billones de dólares. Al parecer, podemos vivir con la perdidas de guerra de Irak pero no podemos vivir con los petrodólares de Hugo Chávez.
Que se sepa, las decisiones políticas de Chávez no han matado a nadie y solo ha gastado divisas aliviándole las necesidades básicas a los pobres de Venezuela y de Sudamérica. Sabemos que la República Bolivariana de Venezuela tiene la suerte de estar sentada sobre cientos de billones de dólares en oro negro. Pero durante décadas esas reservas no beneficiaron a nadie, salvo a aquellos auto-denominados estadistas que, esos si, recibían el espaldarazo aprobatorio de Europa y Estados Unidos y de los medios periodísticos internacionales.
En la visita «privada» a Londres del presidente bolivariano una cosa es segura: Hugo Chávez no va a golpear en la puerta del número 10 de la calle Downing. Ahí es donde vive Tony Blair. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad