Una medida destinada a complacer a los republicanos más conservadores

Bush enviará tropas a la frontera con México

El plan, develado por Bush en un discurso a la nación desde el despacho oval comprende el envío temporario de tropas de la Guardia Nacional a la frontera de 3.200 km con México para apoyar a la Patrulla Fronteriza.

Se estima que serán miles, aunque menos de 10.000. Unos 300 miembros de la Guardia Nacional apoyan actualmente a la Patrulla Fronteriza. La medida ha despertado la preocupación del presidente mexicano, Vicente Fox, que llamó por teléfono a Bush el domingo y a quien el mandatario estadounidense intentó tranquilizar.

Snow negó que la medida apunte a «militarizar» la frontera, tal como Bush aseguró el domingo a su contraparte mexicano.

«Los miembros de la Guardia Nacional, como Bush enfatizó en su conversación con el presidente Fox, no tendrán un papel policial. Tendrán un papel de apoyo» temporario de la policía fronteriza, sin involucrarse en las patrullas, dijo el portavoz presidencial.

Según el Pentágono y la Casa Blanca, las tropas cumplirían tareas de entrenamiento e inteligencia, entre otras, para liberar a la mayor cantidad de efectivos posibles de la Patrulla Fronteriza, que cuenta con unos 11.000 miembros.

Bush también anunció en su discurso medidas para penalizar el empleo de indocumentados en Estados Unidos, la necesidad de que el Congreso apruebe un programa de trabajadores extranjeros temporarios y de que los inmigrantes se asimilen a la cultura estadounidense, por ejemplo aprendiendo inglés. Bush tiene previsto asimismo viajar el jueves a Yuma (Arizona), en la frontera con México, indicó la Casa Blanca.

El discurso tienelugar en momentos en que el Senado reanuda la discusión sobre un proyecto de ley de reforma migratoria para endurecer los controles fronterizos y duplicar el personal de la Patrulla Fronteriza, legalizar a parte de los 12 millones de indocumentados que residen en Estados Unidos y otorgar visados de trabajo temporarios a extranjeros.

Se espera que el proyecto sea sometido a votación antes de fines de mayo. La reforma migratoria divide profundamente al Partido Republicano de Bush antes de las elecciones legislativas de noviembre, en las cuales puede perder la mayoría en el Congreso.

La popularidad de Bush sigue desplomándose y el viernes bajó por primera vez a 29%, según un sondeo del diario The Wall Street Journal. Según la última encuesta de la revista Newsweek, un 61% de los estadounidenses está en desacuerdo con la manera en que Bush ha manejado la política migratoria.

Los republicanos más conservadores piden que el Congreso se limite a mejorar la seguridad en la frontera, mientras otros -incluido Bush- defienden intereses empresariales que piden mano de obra barata para mantener la competitividad. La Cámara de Representantes aprobó en diciembre un duro proyecto de ley migratoria que prevé la construcción de un muro de más de 1.000 km en la frontera con México y torna en criminales a todos los indocumentados, pero no ofrece solución a la migración ilegal.

Luego de que el Senado apruebe el proyecto de ley, el texto debe ser conciliado con el proyecto de la Cámara baja por una comisión de representantes y senadores a fin de que Bush pueda promulgarlo. La Casa Blanca espera que el envío de tropas a la frontera apacigue los ánimos de republicanos en la Cámara baja que piden más dureza con los indocumentados, y que ayude a obtener su aval para otorgar visas temporarias de trabajo a extranjeros que deseen ocupar empleos poco calificados.

Pero varios legisladores, sobre todo demócratas, se oponen al plan porque estiman que la motivación de Bush es simplemente política y que sólo servirá para someter a más presión a las tropas ya afectadas por la guerra en Irak, sin hallar una solución definitiva para los indocumentados. *

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