Evo Morales firma la paz con Lula
«Como países vecinos, somos países aliados», declaró Morales después de reunirse durante cerca de una hora y media con el presidente brasileño en un hotel de Viena, al margen de la IV cumbre UE-América Latina.
El encuentro entre los dos mandatarios se había acordado el viernes, luego de que Morales afirmase que no habría indemnizaciones para las empresas extranjeras afectadas por la nacionalización del gas y acusase a la brasileña Petrobras de actuar ilegalmente, levantando una polvadera.
Después, Morales trató de calmar el juego ante la catarata de críticas y advertencias recibidas de parte de España, Francia, Gran Bretaña y la propia UE.
Pero la crisis con Brasil había ido más allá, especialmente tras la advertencia que lanzó de que con su gobierno no ocurriría lo mismo que con el actual Estado brasileño de Acre, territorio boliviano hasta 1903 vendido, según él, a cambio de un caballo, lo que provocó directamente un escándalo.
Este sábado, cara a cara con Lula, Morales atribuyó los «malentendidos» a «algunos medios de comunicación» que «buscan enfrentar» a Bolivia y Brasil.
«No van a poder», advirtió, en momentos en que una comisión técnica boliviano-brasileña negocia los términos en que operará Petrobras tras la nacionalización de sus instalaciones.
De su lado, y con el mismo tono moderador, el canciller brasileño, Celso Amorim, aseguró que ambos países van a «dejar de lado los malentendidos».
«Las cosas tienen que resolverse por el diálogo y sin amenazas, esto ha quedado claro. Lo importante es mantener el diálogo y la negociación», afirmó Amorim, para quien las explicaciones de Morales fueron «absolutamente consistentes».
Firmada la paz con los brasileños, Morales se unió por la tarde al presidente venezolano, Hugo Chávez, y el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, para participar en el multitudinario acto de cierre de la cumbre alternativa, foro crítico de la globalización que se llevó a cabo en Viena al mismo tiempo que el encuentro oficial UE-América Latina.
«Yo salgo de ustedes, yo soy parte de ustedes, de esa lucha que me llevó hasta ser presidente de la República», dijo Morales ante las más de mil personas presentes.
De su lado, Chávez lanzó un arenga de más de una hora y media contra el imperialismo estadounidense. «Debemos desmontar, neutralizar y hacer que desaparezca el imperio más cínico», pidió.
Pero más allá de esto, la jornada final de la cumbre dejó de lado el vértigo y la explosividad de sus primeros días y se dedicó a reuniones formales entre los diferentes bloques de América Latina y la Unión Europea, con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, recibiendo todos los elogios de los europeos, que mencionaron a Chile como el «modelo» a seguir en la región.
«Hemos instado a Chile a que utilice su papel de influencia en América Latina. Chile es un gran éxito desde el punto de vista económico y político», dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, tras la reunión de la troika de la UE con Bachelet. *
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