ENTREVISTA: ALEJANDRO TOLEDO, PRESIDENTE DE PERU

Toledo: El populismo es "una fiesta para hoy y un funeral para mañana"

«Si el presidente (venezolano Hugo) Chávez tiene el petróleo, que Dios lo bendiga. Y si el precio está por sobre 70 dólares el barril, que Dios lo bendiga. Pero los países que no lo tenemos no nos podemos dejar secuestrar por los petrodólares», dijo Toledo, al referirse a la crisis peruano-venezolana.

Sentado en un elegante salón estilo barroco de un lujoso hotel que recuerda el pasado imperial de Viena, y poco antes del inicio oficial de la cumbre eurolatinoamericana en la capital austriaca, el presidente peruano se refirió a la situación de América Latina, los problemas de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el enfrentamiento con su homólogo Hugo Chávez.

P – ¿Cuál es su análisis de la situación en la que llega América Latina a esta cumbre?

R – Esta cumbre debe ser motivo de gran expectativa para achicar la distancia del Atlántico y acercar dos continentes que tienen objetivo comunes. Lo digo con un optimismo realista. Compartimos objetivos no sólo de incrementar el comercio exterior. Hay otros temas: la seguridad mundial, el medio ambiente, transferencias tecnológicas, la lucha frontal contra la pobreza para garantizar, no sólo por razones de justicia social, sino también de gobernabilidad democrática y para evitar tentaciones populistas de corto plazo.

P – ¿Y cómo se articula en este marco la integración?

R – América Latina no está inventando nada con su integración. América latina necesita redefinir hoy en día su concepto de integración. Tenemos que sumar nuestras ventajas comparativas (petróleo, agroindustriales) y convertirlas en ventajas competitivas para salir a penetrar mercados, porque eso genera trabajo.

P – ¿Pero hay presidentes que no comparten este punto de vista de necesidad de integración o piensan que se requiere otro tipo de integración?

R – Es cierto que existen ciertas fisuras y hay que encararlas. Pero esto no debe desalentar a nadie sobre el concepto de integración. Esa integración del imperio incaico, de Bolívar y San Martín, es mucho más poderosa que las ideas de los presidentes de turno. El presidente Evo Morales tiene un período democrático, lo han elegido y hay que respetarlo. Yo lo respeto. La integración va a demorar más de cinco, diez años. Yo no sé cuántos años va a gobernar el presidente Chávez. Eso va a depender de la voluntad de los venezolanos. Podemos discutir sobre los tipos de integración. Tenemos que reducir el número de pobres. ¿Cómo hacerlo? Ahí tenemos puntos de vista diferentes. Hay algunos que apuestan por una ruta de un populismo de corto plazo que ya hemos atravesado y conocemos las consecuencias.

P – ¿Existe un riesgo si ese populismo sigue avanzando en América Latina?

R – Claro: que tengamos una fiesta esta noche y mañana terminemos en un funeral en donde los que paguen el precio del funeral y de la fiesta sean los más pobres volviéndose más pobres. Ahí está la diferencia entre las dos corrientes: una que quiere resolver la pobreza regalando pescado y la otra que dice ‘no, los pobres serán pobres pero tienen dignidad, quieren aprender a pescar’. Y eso significa invertir más en nutrición, salud, educación y trabajo digno. La gente sólo quiere su arma para salir de la pobreza. No hay arma más poderosa que la educación.

P – El gran objetivo de la CAN en Viena es abrir negociaciones de libre comercio con la UE. ¿Sería un fracaso no lograrlo?

R – No. Primero vamos a tener la reunión del día 13 entre la UE y la CAN. Me gustaría que existan los cinco, pero Venezuela decidió que se ha retirado. Todavía espero que el presidente Chávez pueda reflexionar. No somos infalibles, yo no lo soy. Y espero que el presidente Evo Morales participe en esto. Colombia, Perú y Ecuador van a participar y dejamos siempre la ventana abierta para que puedan entrar los que quieren. Nosotros no tenemos petróleo. El Perú es un importador neto de petróleo. No tenemos la chequera, pero tenemos otras cosas, 148 diferentes microclimas, que podemos producir de todo todo el año. Si el presidente Chávez tiene el petróleo, que Dios lo bendiga. Y si el precio está por sobre 70 dólares el barril, que Dios lo bendiga. Pero los países que no lo tenemos no nos podemos dejar secuestrar por los petrodólares. *

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