Los terroristas gastaron 8.000 libras para cometer el ataque

Los kamikazes de Londres y sus contactos con Al Qaeda

El informe, que es la primera rendición de cuentas oficial de los ataques que dejaron 56 muertos y unos 700 heridos en el transporte público londinense, exculpa a los servicios de seguridad, resaltando que los atentados no fueron evitados no por negligencia, sino por falta de recursos.

«Si se hubiesen invertido más recursos, mayores habrían sido las posibilidades de evitar los atentados», recalca el informe de la Comisión de Inteligencia y Seguridad del Parlamento británico.

El documento develado el jueves por esa comisión bipartidaria confirma que los kamikazes utilizaron en sus cuatro atentados un método sencillo y barato que aprendieron en Internet.

Los explosivos utilizados por los autores de los atentados del 7 de julio en Londres costaron menos de 8.000 libras (15.000 dólares, 11.700 euros), indicó el jueves el ministro de Interior, John Reid, al presentar al Parlamento el informe oficial sobre los ataques.

Aunque Reid destacó que el documento no ofrece «pruebas irrefutables» de algún vínculo con la red de Osama bin Laden, pero éste indica que dos de los kamikazes – Mohamed Sidique Khan, de 30 años, y Shehzad Tanweer, de 22 – tuvieron «probablemente» contactos en Pakistán con figuras de Al Qaida.

«Contactos antes de los atentados sugieren que (sus autores) pueden haber recibido consejos o directivas de personas en Pakistán», indica el documento.

Oficiales de inteligencia en Pakistán indicaron por su parte que investigadores británicos y paquistaníes estaban estudiando unas 200 llamadas telefónicas efectuadas desde ese país a uno de los terroristas, para intentar detectar cualquier vínculo con Al Qaida.

El informe británico rechaza sin embargo las versiones publicadas por la prensa -una de las primeras pistas exploradas por los investigadores- de que el cerebro de los ataques contra tres metros y un autobús londinense se había ido de Gran Bretaña, justo antes de los ataques.

Esto «reflejaba una pista de la indagación que luego fue abandonada» por los investigadores, indica el esperado informe sobre los ataques que sembraron pánico y muerte en Londres.

Aunque exculpa un fallo de los servicios de inteligencia, el documento concluye que «se necesita hacer más para mejorar la forma en que los servicios de seguridad y las secciones especiales se unen de manera coherente para hacer frente a la amenaza de terrorismo interno».

El informe admite por ejemplo que el servicio de espionaje británico conocía, antes de julio, a Mohamed Sidique Khan, un maestro británico de origen paquistaní que fue el supuesto «cabecilla» de los atentados.

Pero subraya que los servicios no lo vigilaron de cerca, «por tener otras prioridades más importantes», y por no tener recursos suficientes.

Sólo tras los ataques, los servicios de inteligencia fueron capaces de identificar a Khan, indica el documento, que reconoce que «las posibilidades de prevenir los ataques del 7 de julio habrían sido mayores si los servicios de seguridad hubiesen tomado diferentes decisiones investigativas» entre el 2003 y el 2005.

El documento advierte que otro de los kamikazes, Shehzad Tanweer, también era conocido de los servicios de inteligencia, pero que «como había prioridades más urgentes en el momento, se decidió no investigarlo». *

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