La birmana Aung San Kuu Kyi se enfrenta a militares

Premio Nobel, obligada a terminar su protesta

Bangkok, ANSA

Lo informó ayer Tin Oo, el número dos de la Liga Nacional para la Democracia (NLD), el partido de Suu Kyi.

Tin Oo afirmó que los militares obligaron a la líder política a abandonar el coche en el cual se encontraba «atrincherada» para protestar contra la política del gobierno birmano.

«San Suu Kyi está sana y salva, ella y sus colaboradores fueron escoltados a sus casas tras su permanencia en Dallah», sostiene un comunicado de prensa difundido por las autoridades militares birmanas.

El comunicado explica que se decidió la escolta como garantía para la seguridad de la líder política, en peligro por las lluvias torrenciales de la estación.

Pero todos saben que para la Premio Nobel se trató de un regreso obligado a su casa, donde se encuentra bajo arresto domiciliario desde hace años, y muy lejos de ser una rendición, confirma el clima de opresión que domina en Birmania. El último intento de protesta de Suu Kyi, comenzado el 24 de agosto cuando el automóvil en el cual viajaban fue bloqueado por el ejército de la Junta Militar, es la manifestación de que la líder prosigue su lucha contra los límites impuestos a su libertad de movimiento, dicen observadores neutrales en Rangún.

No obstante las críticas hechas en estos días a algunos representantes políticos del mundo occidental, el gobierno birmano mantiene rígida su posición.

Es un «gesto premeditado», había dicho días pasados el canciller birmano, Win Aung, que acusó a la Premio Nobel de fomentar con sus protestas la anarquía del país.

Tras haber escoltado a la líder del NLD a su residencia, las fuerzas de seguridad birmanas hicieron irrupción en la sede del NLD, retirando numerosos documentos definidos «comprometidos» por un funcionario de la seguridad.

Al menos tres importantes exponentes de la Liga Nacional para la democracia fueron puestos bajo arresto domiciliario y en sus casas fueron interrumpidas todas las líneas telefónicas. Suu Kyi y su partido habían ganado las elecciones en 199, pero nunca les fue permitido gobernar.

Merecedora del Premio Nobel por la Paz en 1991, por su campaña en favor de la democracia en Birmania, fue obligada desde entonces al arresto domiciliario.

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