Los derechos soberanos de Bolivia
La base de la declaración conjunta es la afirmación categórica del derecho soberano de Bolivia sobre sus riquezas naturales. Ello fue señalado a texto expreso por cada uno de los participantes. A partir de allí quedaron pendientes numerosos puntos de negociación con las empresas afectadas: Petrobras y Repsol-YPF, así como Total y otras, en materia de precios y suministros. Hay un plazo de seis meses para discutir en forma bilateral. El tema se llevará también a la reunión de la Unión Europea con el Mercosur a efectuarse estos días en Viena.
Los cinco puntos de la declaración conjunta
Los cinco puntos acordados por los presidentes tras una prolongada reunión son los siguientes:
1) «Se garantiza el suministro de gas. Y la discusión debe darse en un marco racional y equitativo que viabilice los emprendimientos».
2) «Se profundizarán los diálogos bilaterales para resolver las cuestiones pendientes».
3) «Coincidimos en avanzar en la profundización del Mercosur y la integración latinoamericana, y en avanzar en el proyecto del gasoducto del sur. Hemos invitado formalmente al señor presidente de Bolivia». Esto se refiere obviamente tanto a la participación en el Mercosur como en el proyectado megagasoducto del sur, con punto de partida en Venezuela y que atraviesa el subcontinente, lo cual fue recibido con beneplácito en Bolivia, incluso entre los sectores empresariales.
4) «Se ratifica la unidad en la región en el diálogo con otros países y regiones, y valoramos el diálogo Unión Europea-Mercosur».
5) «Acordamos en la necesidad de inversiones conjuntas para contribuir al desarrollo de Bolivia».
Se estimó en el entorno de la reunión que el último punto responde a una aspiración del gobierno de La Paz, que requiere inversiones de sus vecinos, máxime tras la firma de los tratados de libre comercio con Estados Unidos por parte de los gobiernos de Perú y de Colombia. Se dice también que los puntos referidos a la afirmación del Mercosur y al diálogo con la Unión Europea fueron promovidos por Lula, quien preocupado por la imagen de deterioro que presenta el acuerdo regional señaló que «tenemos que presentar al mundo un buen entendimiento, un buen diálogo».
Soberanía indiscutible
El presidente brasileño fue igualmente enfático en la afirmación de la soberanía boliviana sobre los hidrocarburos. «Reconocemos el papel de Bolivia de definir su soberanía sobre sus riquezas naturales», expresó en posterior conferencia de prensa. De esta forma estaba respondiendo al gran empresariado de San Pablo y a la prensa especializada como Valor Económico, así como a O Globo y Folha, que lo censuraban por haber declarado que la nacionalización de los hidrocarburos era «una decisión soberana de Bolivia», al tiempo que abogaban por un reclamo ante los tribunales internacionales invocando los contratos de Petrobras. La Fiesp (central empresarial de San Pablo) reclamó la adopción de represalias contra Bolivia, y la oposición política condenó al presidente por su relación amistosa con Evo Morales. En un primer momento Petrobras había anunciado que reduciría sus inversiones en Bolivia, lo que fue calificado por Evo como un chantaje.
Ahora todo esto quedó atrás. «Todo lo que fue hablado hasta antes de esta reunión poco vale ahora», dijo Lula.
Antes y después; los precios
En ese sentido hubo consenso en que la reunión marca un antes y un después. Y pasa a primer plano el tema de las negociaciones sobre los precios de venta, con la certeza de que el abastecimiento, que es vital para la industria de San Pablo, está asegurado.
La Argentina importa diariamente de 5 a 7 millones de metros cúbicos de gas boliviano a un precio de 3,18 dólares el millón de BTU (unidad calórica). En conversaciones previas el ministro argentino del ramo, Julio de Vido, propuso llevar el precio a 3,80 dólares, lo que fue rechazado de plano por las autoridades bolivianas, señalando que Chile se abastece de gas líquido natural (GLN) de la británica British Gas a un precio de 7 dólares el millón de BTU. La propuesta boliviana es aumentar a 5,5 dólares, una suba del orden del setenta por ciento. Hay que recordar que en la reunión de Puerto Iguazú, Kirchner declaró: «Respetamos y saludamos la decisión soberana de cada país, y en este caso del pueblo boliviano».
En el caso de Brasil, Petrobras tiene un acuerdo por 20 años firmado a fines de la década pasada, que se ajusta por una canasta de combustibles líquidos y llevó el precio por la unidad mencionada a 3,70 dólares en la actualidad. Sus importaciones diarias son de 30 millones de metros cúbicos, principalmente para San Pablo. Bolivia quiere aumentar el precio en el orden de dos dólares.
Sobre estas bases se prevé un período de intensas negociaciones en variados campos con las diversas empresas extranjeras. Petrobras discutirá mano a mano con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El gobierno español envió tres ministros a La Paz para conversar sobre la crisis en la relación entre las autoridades y la empresa Repsol, y el titular de ésta (que en Argentina está asociado a YPF) se reunió con Kirchner en la Casa Rosada previamente a la reunión de Iguazú.
De esta maraña de hechos queda meridianamente claro que Bolivia negocia en forma soberana el destino y la valorización de sus riquezas naturales, para ponerlas al servicio de su pueblo. Es un hecho nuevo y aleccionador de la nueva América Latina del siglo XXI. *
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