Lula y Kirchner la promovieron ante la nacionalización de hidrocarburos que dictó Evo Morales

Una crucial cumbre entre Bolivia, Venezuela, Argentina y Brasil

Una inopinada cumbre que encontrará hoy en Puerto Iguazú a Néstor Kirchner y Lula con Evo Morales y Hugo Chávez, como secuela de la ley de nacionalización de los recursos petroleros bolivianos, pone otra vez a prueba al proceso de integración en Sudamérica.

Es que las novedades energéticas que sacuden a esta región, siguen a la tensión argentino-uruguaya por las pasteras de Fray Bentos. Llamativamente ni Paraguay ni Uruguay, dos países con sus propios problemas energéticos, han sido informados siquiera sobre la cumbre de hoy en Puerto Iguazú.

Fue Lula quien motorizó la reunión preocupado, dicen, por la «seguridad energética del continente», supuestamente en riego por la medida que anunció al mundo Morales el 1º de Mayo. Esta nueva reunión de presidentes por temas energéticos es la tercera en casi un mes, que dice bastante.

Según «Página/12″, en la comunicación telefónica con Lula, el Presidente argentino volvió a escuchar críticas a Bolivia por su política hacia las empresas de origen brasileño. Lo había hecho en la última reunión bilateral. Allí el brasileño contó los pormenores del caso de la siderúrgica brasileña EBX, ubicada en el oriente boliviano. Esa compañía decidió abandonar Bolivia y acusó a Morales de intentar «nacionalizarla». El diario sostiene que el malestar de Lula (y del argentino) es porque Morales no les informó del anuncio de resonancia mundial. La estatal Petrobrás es la inversión extranjera más importante en el país del Altiplano.

En las charlas cruzadas entre las cuatro cancillerías se convino que en la reunión de presidentes se analizará el «sistema energético de América Latina, las conexiones y los valores de intercambio». Eso significa que se hablará de los precios del gas que La Paz exporta a Brasil y Argentina, por un lado, y del suministro que recibe Brasilia por los gasoductos bolivianos (26 millones de metros cúbicos de gas, el 51% del consumo total).

El vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, aseguró que su administración quiere que los valores suban a 3,23 dólares el millón de BTU para Brasil y 3,18 dólares para la Argentina. El ministro de Planificación, Julio De Vido, ya firmó un convenio en el que el Gobierno acepta un aumento del precio del gas pero sin precisarse el precio.

 

Brasil pleitea a Bolivia en Nueva York

La embestida política de Brasil ha sido ayer acompañada por una presentación de Petrobrás ante los tribunales de Nueva York, según la lógica de los contratos firmados por Gonzalo Sánchez de Lozada en su último mandato que no pudo terminar. El 51% del gas que se consume en Brasil viene de Bolivia. El 75% del consumo de gas del centro industrial más importante del país, San Pablo, también depende del país andino, al igual que la gran mayoría del de los Estados del sur del país, en donde la dependencia es directamente del ciento por ciento. Petrobrás, recién en 2010 podría lograr el autoabastecimiento de gas.

En los pasillos del Palacio San Martín se apuesta a fortalecer la alianza estratégica entre Brasil y Argentina. Ahora bien, si Lula habla abiertamente a favor de los intereses de Petrobrás, el recibimiento que ayer hizo Kirchner al titular de YPF- Repsol, Antonio Brufau, deja el interrogante si el argentino será portavoz en la Cumbre de esos intereses. Será por eso que Morales estuvo interesado que en la Cumbre estuviera Chávez. No es entonces un encuentro, al menos por parte de sus mentores, para rodear a Morales sino para pedirle cosas a favor de grandes empresas.

Además de las dos petroleras nombradas tienen también intereses en Bolivia las europea Shell, British Petroleum y Total: hay empresas menores de capital norteamericano. Desde el sector privado brasileño las presiones son muy altas, como prueban las últimas declaraciones de Rubens Barbosa, titular de la federación patronal de San Pablo: «No hay duda de que ese populismo nacionalista de Bolivia está inspirado y está siendo auxiliado por el presidente de Venezuela». Pero hay opiniones menos duras, a favor de negociaciones en un escenario que se veía venir y no hay problemas de desabastecimiento.

En Buenos Aires no hubo ese tipo de reacción y suponen que no hay chances de una purga de inversores ni de que Bolivia desatienda las opiniones de Brasil y Argentina, que seguramente considerarán el tema energético como parte de una estrategia regional.

 

Repsol apeló a Kirchner

Repsol-YPF, que ha invertido más de 1.360 millones de dólares en Bolivia desde 1997, es la segunda compañía de hidrocarburos en ese país, tras la brasileña Petrobrás con 1.400 millones. Opera a través de Andina, empresa que controla en un 50% de su paquete accionario. Bolivia representa el 18% de las reservas totales de Repsol YPF, el 11% de su producción, el 3 por ciento de su resultado operativo (más de 7.770 millones de dólares en 2006) y el 1 por ciento de su beneficio neto (casi 4.000 millones de dólares el año pasado).

Antes de su encuentro con Kirchner, Brufau, manifestó su rechazo a la decisión de Morales: «Está fuera de la norma y lógica empresarial que debe guiar las relaciones entre empresas y Estados», aseguró. No obstante, dijo que «todavía hay tiempo», en referencia al período de 180 días en los que las petroleras extranjeras podrán renegociar sus contratos con el gobierno boliviano.

El presidente de Yacimiento Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB), Jorge Alvarado Rivas, garantizó a Argentina y Brasil el abastecimiento de gas y les pidió comprensión por la decisión de nacionalizar los hidrocarburos. El funcionario aseguró que está garantizado el abastecimiento de gas a Brasil y la Argentina.

España, de donde viene Repsol, enviará una delegación a Bolivia para sostener conversaciones con las autoridades. Iría personalmente el canciller Miguel Angel Moratinos.

Morales le ordenó el 1° de mayo a las empresas extranjeras que suscribieran nuevos contratos de operación en un plazo de 180 días o abandonaran Bolivia. Asimismo, determinó que el ejército tomara el control de 56 campos de exploración y producción, así como de dos refinerías propiedad de Petrobras. Bolivia exige a las empresas extranjeras entregar la mayor parte del control de la producción a la atribulada empresa estatal YPFB. Asimismo, se les dijo que su producción será entregada a YPFB para su venta e industrialización, lo cual afecta principalmente a Repsol y Petrobrás. (Ver pág. IV). *

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