El primer ministro israelí termina de organizar su próximo gabinete
El nuevo gobierno, surgido de las elecciones legislativas del 28 de marzo, dispondrá de una mayoría de 73 diputados sobre el total de 120 con los que cuenta el parlamento unicameral (Knesset).
Los escaños podrían aumentar si se suman los del partido laico de izquierda Meretz, con cinco asientos.
«Hemos elaborado con éxito las líneas del programa de la próxima coalición gubernamental», anunció el representante del partido Laborista, David Libai, en directo en la televisión israelí.
Un responsable de Kadima explicó que se llegó al acuerdo después de «negociaciones largas y difíciles», pero que se trata de un «buen acuerdo para las dos partes y para el Estado de Israel».
En virtud de éste, los laboristas, que cuentan con 19 escaños en el parlamento, obtuvieron las carteras de Defensa, Educación, Agricultura y otros cuatro ministerios, de ellos dos sin cartera.
«El comité central del partido Laborista será el que tenga que elegir a las personalidades para estos ministerios», indicó a la televisión el diputado laborista Ephraim Sneh, cercano al líder Amir Peretz, quien tiene muchas posibilidades de ser el próximo ministro de Defensa.
El miércoles, Kadima (29 escaños) y el Partido de los Jubilados (7) sellaron un acuerdo en el Parlamento y constituirán un bloque único de 36 diputados. El Partido de los Jubilados se hará cargo de dos ministerios.
Las negociaciones para que el partido ultraortodoxo Shass (12 escaños) participe en el gobierno deberían concluir en breve. Otra de las formaciones que podrían integrar el ejecutivo es la Lista Unificada de la Torah (6 escaños), el otro partido ultraortodoxo del Parlamento.
Sin embargo, el partido rusófono de extrema derecha Israel Beiteinu, que quedó en cuarta posición en las elecciones con 11 escaños, mostró sus diferencias el jueves sobre el programa del nuevo gobierno y sobre el reparto de los ministerios.
«No podemos aceptar una retirada unilateral israelí sin garantía internacional para las futuras fronteras», declaró el líder de la formación, Avigdor Lieberman.
De este modo expresaba sus reservas respecto al «plan de reagrupamiento» unilateral de Olmert, que prevé una retirada israelí de la mayor parte de Cisjordania y la anexión de bloques de colonias.
«Esta retirada supondría una capitulación ante el terrorismo», agregó Lieberman, que abogó por una coalición de la derecha sin el Partido Laborista.
Por otra parte, el ex primer ministro Shimon Peres se encuentra en el ojo del huracán por un escándalo de financiamiento ilícito de su campaña electoral en las primarias laboristas en noviembre
Según un informe de la oficina de control del Estado, hace seis meses Peres recibió 320.000 dólares en donaciones de dos millonarios para financiar la campaña que perdió contra el actual número uno laborista Amir Peretz.
Esta suma supera el monto previsto por la ley para donaciones privadas a políticos, según las fuentes.
Peres, de 82 años, se unió al partido centrista Kadima, creado por Ariel Sharon y dirigido actualmente por Olmert. Fue elegido diputado en las legislativas del 28 de marzo y se cree que obtendrá el cargo de viceprimer ministro, pero con poderes reducidos, en el próximo gobierno. *
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