Análisis nacional

La amenaza de ataque militar a Irán

El peligro de una agresión militar a Irán –como ayer a Irak– se cierne sobre el mundo. Hoy vence el plazo para que Irán informe sobre la suspensión de sus actividades de enriquecimiento de uranio y es evidente que responderá por la negativa, afirmando su derecho irrenunciable al desarrollo pacífico de la energía atómica, según han reiterado sus gobernantes. En ese caso, EEUU pondrá sobre la mesa el tema de las sanciones, ya sea directamente o a través de Gran Bretaña o Francia, a lo cual presumiblemente Rusia y China se opondrán. Pero lo más grave es que EEUU no descarta la opción militar. Los halcones israelíes tampoco.

 

El día «D»: movimientos en el tablero

La resolución del Consejo de Seguridad del 29 de marzo consideró «particularmente importante» que Irán suspenda completamente y de forma duradera «todas las actividades vinculadas al enriquecimiento y a la recuperación» del uranio, lo que debería ser verificado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AEIA) con sede en Viena. Se fijó un plazo de 30 días. En el ínterin, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad defendió en todos los tonos su proyecto de desarrollo pacífico de la energía nuclear. Señaló enfáticamente en múltiples ocasiones que en ninguna circunstancia Irán renunciaría a ese derecho soberano.

En las vísperas del día «D», autoridades iraníes encabezadas por Gholam Reza Aghazadeh (a la vez jefe de la agencia nuclear iraní y vicepresidente del país) se reunieron con el director de la AIEA, Mohamed ElBaradei. Desde hace tres años se vienen verificando inspecciones en Irán, y nunca ElBaradei declaró que se corriera el riesgo de que las actividades pudieran derivar a la fabricación de la bomba atómica. Veremos qué dice hoy.

El hecho es que EEUU está desarrollando por todas las vías un juego inaudito de presiones, como lo hizo en vísperas de la invasión a Irak, tres años atrás. Su embajador en la ONU, John Bolton, ya planteó crudamente la disyuntiva: sanciones o medidas militares. En ese plano pretende que Gran Bretaña o Francia le saquen las castañas del fuego, porque se oponen Rusia y China, que tienen derecho de veto. Incluso Rusia ha mantenido intensas negociaciones con autoridades iraníes en Moscú. Bolton sugirió a varios países que congelen los activos financieros iraníes, reduzcan sus relaciones comerciales con el régimen de Teherán o impongan restricciones a los viajes de sus gobernantes. Nicholas Burns, número 3 del State Department, le solicitó a Rusia que suspenda la venta de armas y de tecnología a Irán, que tiene tras sí una larga tradición.

 

La opción militar de Bush

Estas acciones se basan en declaraciones del presidente Bush, según las cuales en el caso de Irán están sobre la mesa todas las opciones, incluso las militares. Acaba de reiterarlo Condoleezza Rice en Bagdad, donde aterrizó de urgencia conjuntamente con el jefe del Pentágono Donald Rumsfeld (cuyo reclamo de renuncia es hoy un clamor incluso entre la jerarquía militar por el desastre en Irak). La secretaria de Estado agregó que «el derecho a la autodefensa no requiere de la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU», reproduciendo de esta manera exactamente la situación previa a la invasión a Irak en marzo de 2003, por decisión unilateral de Bush (secundado luego por Blair y Aznar) y contra la resolución expresa del organismo internacional. Ahora Rice y Rumsfeld se encuentran en el país invadido para tratar de revertir una situación que se ha transformado en un pantano estilo vietnamita para las tropas de ocupación. La formación del nuevo gobierno, cuatro meses después de elecciones fraguadas, ha sido un fiasco completo, la resistencia a la ocupación provoca cada día decenas de muertos y acrecienta el número de bajas norteamericanas, que el domingo llegaban 2392, con sus consiguientes repercusiones en EEUU a favor del retiro de las tropas (que, al igual que ya lo hizo España, Italia va a concretar próximamente).

 

Más allá del petróleo

La hora es de extrema tensión. La amenaza contra Irán incide fuertemente en la suba del petróleo a 75 dólares, pero pueden sobrevenir hechos más graves aún. Bush está en un declive acentuado, se ha desprendido del lastre de varios de sus más directos colaboradores en medio de acusaciones de corrupción, desde la eminencia gris de su gobierno Karl Rove al jefe de la bancada republicana en el Senado, al tiempo que ha elegido a un tercer vocero, el presentador televisivo conservador Tony Snow. Podría verse tentado a apelar otra vez a la aventura exterior para detener su caída en picada. Al mismo tiempo, los halcones militares del gobierno de Ehud Olmert amenazaron con bombardear las instalaciones nucleares de Irán. No sería la primera vez que lo hacen en el Medio Oriente. *

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