Un "Día sin Inmigrantes" en Estados Unidos
El crecimiento de los hispanos como primera minoría en Estados Unidos presenta un desafío para la comunidad negra, donde algunas voces se han unido a aquellas de los militantes antiinmigración más radicales para reclamar la expulsión de los indocumentados.
Mientras que los inmigrantes en general, una gran mayoría hispanos, están convocados a participar el lunes en un gran paro general contra una reforma migratoria que endurece los controles fronterizos y criminaliza a los ciudadanos ilegales, grupos negros convocaron a otra protesta el viernes en Los Angeles para defender el empleo de su comunidad.
El domingo pasado se realizó una manifestación por la misma causa en el centro de la gran ciudad californiana, pero reunió no más de 150 personas, aunque los lemas eran todos hostiles a los inmigrantes hispanos sin documentos.
Ted Hayes, portavoz de los miles de personas sin casa que duermen en las calles de Los Angeles, calificó a la inmigración ilegal como «el peligro más grande que acecha a los negros en Estados Unidos desde la esclavitud».
Según Hayes, el arribo de inmigrantes de América Latina «es una de las razones por las cuales los negros viven sin casa (…), porque nosotros nos negamos a trabajar por salarios de miseria».
Este activista afirma que no tiene nada contra los inmigrantes legales y apoya la lucha de los mexicanos por sus derechos, pero «en México».
Estas declaraciones están en la misma sintonía de aquellas de los «Minuteman», un grupo de extrema derecha que vigila la frontera mexicana y organiza manifestaciones, hasta ahora esporádicas y pequeñas contra los inmigrantes sin papeles. *
Hemos visto en estos días manifestaciones multitudinarias de inmigrantes, particularmente latinos, desfilando combativamente por las calles de varias ciudades norteamericanas, sobre todo en California; pero todo hace creer que la jornada del 1º de Mayo, ingresada a una etapa de intensa preparación en todo el territorio de Estados Unidos, superará con creces esas primeras demostraciones, enarbolando los derechos de cuarenta millones de inmigrantes latinos. Desde ya se anticipa como un acontecimiento que quedará en la mejor historia de las luchas de los sectores marginados y explotados en el centro del capitalismo mundial, en defensa de su dignidad como seres humanos.
Doce millones amenazados de deportación
También hemos visto en la pantalla chica a las máximas autoridades migratorias y de seguridad de los Estados Unidos, afirmando con una frialdad inhumana que el tema se resuelve lisa y llanamente deportando a los inmigrantes indocumentados, que se estiman en unos 12 millones de seres, sobre todo latinos. Esto ha hecho crecer la indignación en el seno de las familias y en las organizaciones de inmigrantes, que se han puesto en pie de lucha. Los carteles en las manifestaciones reclaman que no se proceda a desmembrar a las familias expulsando a los padres.
Los derechos de los inmigrantes desde hace dos meses se han transformado en una moneda de cambio en el Congreso. Se coloca en la balanza la vida de millones de hombres, mujeres y niños en función de las posibilidades de ganar o perder los cargos en el Senado y en la Cámara de Representantes en las elecciones de noviembre. En particular, los republicanos están aterrorizados por la perspectiva de verse arrastrados por la oleada de desprestigio que envuelve a Bush y su entorno más estrecho, y que estos días precipita relevos en la Casa Blanca y un reclamo creciente de exoneración de Donald Rumsfeld, incluso en altas esferas militares, por el desastre de Irak.
Por un lado están los temas de la seguridad, que comprende la construcción del muro en la frontera con México, más aeronaves para colaborar con la labor de la policía y más entrenamiento para los agentes de la Patrulla Fronteriza (Board Patrol). Por otro lado, está la provisión de mano de obra barata para los empresarios que la reclaman. A los indocumentados les pagan salarios bajos por realizar tareas que los norteamericanos rechazan. Bush dice que desde el año 2001, seis millones de indocumentados fueron detenidos tratando de cruzar la frontera y deportados. El proyecto aprobado por la Cámara de Representantes destina 2000 millones de dólares para levantar el muro fronterizo con México a lo largo de más de mil kilómetros (que en ciertas partes ya está construido, como hemos apreciado en los documentales), y criminaliza tanto a los indocumentados como a quienes los ayudan y a quienes los emplean.
Modalidades de participación
Este proyecto, que es objeto de interminables negociaciones con el Senado, en ningún caso se refiere a un programa de trabajadores temporarios ni establece norma alguna para los indocumentados que residen en el país.
El 1º de Mayo será «Un día sin inmigrantes». Varios grupos de exiliados latinos convocan a un paro total de actividades, mientras otros prefieren realizar marchas después de la jornada laboral y de la asistencia de los niños a la escuela. Líderes de los movimientos han destacado que no hay contradicción entre ambas modalidades, lo importante es que todos se manifiesten en una u otra forma y envíen un fuerte mensaje al gobierno de Washington. Entre ellos está Dolores Huerta, veterana activista de la causa de la comunidad hispana, hoy de 76 años y que participara en el boicot contra la uva al lado del legendario líder chicano César Chávez. Por su parte Nativo López, presidente de la Mexican American Political Association (MAPA), llama a «seguir el ejemplo de las recientes movilizaciones francesas y pararnos drásticamente para que se den cuenta de que no pueden seguir irrespetándonos con la propuesta de reforma migratoria que nos criminaliza».
Los negros y los latinos, Vietnam e Irak
La fecha elegida, el 1º de Mayo, tiene algo de simbolismo al revés, porque es el día internacional de los trabajadores, y a pesar de que se originó en el asesinato de los mártires de Chicago, no se celebra en EEUU. Las demostraciones de ese día recordarán las jornadas de intensas protestas por los derechos civiles de los negros, acentuadas en 1968 por el asesinato del líder cívico y pastor negro Martín Luther King (estos días se homenajeó a Rosa Parks, que inició las protestas contra la segregación racial en Alabama); y en otro plano, las manifestaciones por el fin de la guerra en Vietnam y, hoy mismo, por el retiro de las tropas de Irak. *
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