Coalición socialista-liberal triunfa en elecciones legislativas húngaras
La coalición gubernamental socialista-liberal del primer ministro Ferenc Gyurcsany logró ayer un histórico triunfo en las elecciones legislativas de Hungría, convirtiéndose en el primer gobierno del país centro-europeo en mantener el poder desde la caída del comunismo, en 1989.
El partido socialista MSZP y su aliado liberal SZDSZ obtuvieron en la segunda vuelta electoral una mayoría en el Parlamento de 211 escaños sobre un total de 386, contra los 164 logrados por el Fidesz, principal partido de la oposición de derecha del ex primer ministro Viktor Orban, y 11 del conservador Foro Democrático (MDF).
«El partido ganó pero es el país entero el que debe ganar en el futuro», declaró sobriamente, tras el triunfo en las urnas, el dinámico Gyurcsany, de 44 años, que invitó a Hungría a unirse frente a los futuros desafíos.
Por su parte, su principal rival, Orban, de 42 años, reconoció su derrota, tras la segunda ronda de las legislativas, que registró un índice de participación de un 64,34%.
«Conocemos los resultados finales; la cortesía nos dicta felicitar a nuestros adversarios», declaró el ex primer ministro ante los decepcionados miembros de su partido, en Budapest.
Orban atribuyó su derrota al MDF, que rechazó una alianza con Fidesz.
«Los que se unen, ganan; los que no lo hacen, no tienen oportunidad alguna de ganar», dijo.
Un segundo mandato consecutivo para un gobierno saliente representa una absoluta novedad en Hungría y un acontecimiento raro en ese post-comunista este de Europa desde 1990.
En la primera ronda, el 9 de abril, la coalición gubernamental húngara logró 113 escaños contra los 97 del Fidesz y dos del MDF.
Bajo el liderazgo de Gyurcsany, el MSZP logró colmar la diferencia de más de un 10% que daban los sondeos al partido de Orban.
Tranquilo y relajado, Gyurcsany acudió a votar con su familia, llevando de la mano a su hijo Tamas, de diez años, a un colegio electoral situado en una escuela primaria del barrio burgués de Buda.
«Lo esencial es hacer al país fuerte y competitivo (…); proteger la vida diaria de la gente en una Europa común», declaró a la prensa tras depositar su voto.
La campaña electoral húngara reflejó la rivalidad de las dos fuertes personalidades de Orban y Gyurcsany, así como las diferencias de sus programas políticos.
Gyurcsany -ex jefe de las desaparecidas juventudes comunistas que, posteriormente, se hizo millonario- se erigió en defensor de la economía de mercado y propuso el impulso de medidas de protección social.
Orban -un ex disidente liberal pasado a la derecha patriótica- se declaró proteccionista y denunció las privatizaciones realizadas en aras de un «capitalismo salvaje».
«Estas elecciones han sido una cuestión de estilo pero también de contenido; la derecha ha exagerado el nacionalismo» por lo que es preferible la continuidad, dijo a la AFP Klara Babik, una médico homeópata de 50 años, electora decepcionada de Fidesz y actualmente cercana a los socialistas.
Los partidarios de la derecha, sobre todo en las zonas rurales católicas, acusan a Gyurcsany de ser un «oportunista» del ex comunismo.
Sin embargo, durante la campaña, tanto el MSZP como el Fidesz multiplicaron sus imposibles promesas financieras, mostrándose lacónicos en cambio sobre las dolorosas reformas económicas que Hungría necesita, según los analistas.
Hungría -uno de los diez nuevos países de la Unión Europea- tiene un crecimiento económico satisfactorio pero su déficit público ascendió en 2005 a un 6,1% del Producto Interior Bruto (PIB), lo que representa un elemento negativo de cara a su integración en el euro en 2010. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad