La violencia cobró otras catorce vidas

El designado primer ministro iraquí ante el desafío de formar un gobierno fuerte

Al-Maliki dispone de 30 días para intentar la conformación de un gabinete de unidad nacional, como espera Estados Unidos, y controlar a las numerosas milicias armadas en el país, que ayer atacaron la sede del ministerio de Defensa, en la zona de máxima seguridad en Bagdad, causando siete muertos.

El presidente estadounidense, George W. Bush, se congratuló por el acuerdo de los líderes iraquíes, que calificó «como un hecho histórico» que redundará en que «Estados Unidos esté más seguro».

Bush afirmó ayer haber hablado por teléfono con Maliki, a quien reiteró su responsabilidad de unir a Irak al tiempo que subrayó que el nuevo gobierno es un importante cimiento para el país. También el gobierno británico, que lidera junto a Estados Unidos la coalición de fuerzas militares en Irak, saludó el acuerdo entre los líderes del país árabe.

«Si todo va bien, podremos tener un nuevo gobierno en las próximas dos semanas. Los bloques ya tienen a sus candidatos y las negociaciones ya empezaron», declaró a la AFP el diputado chiíta Abas Bayati, con respecto al futuro ejecutivo iraquí.

Uno de los temas que, presumiblemente, dominará las conversaciones será el del control de las diferentes milicias existentes en el territorio iraquí.

Tras su investidura, Al-Maliki ya dijo que «las armas deberían estar únicamente en manos del gobierno. Existe una ley que prevé integrar a las milicias a las fuerzas de seguridad», recordó.

Los recientes estallidos de violencia interconfesional, que causaron cientos de muertos, fueron imputados por los sunnitas a milicias que llevaban uniformes de fuerzas de seguridad.

En junio de 2004, el entonces primer ministro, Iyah Alaui, anunció un acuerdo para desmantelar las milicias, de las que unos 100.000 miembros se unieron a las fuerzas de seguridad o se integraron a la vida civil a principios de 2005.

El Ejército de Mehdi, del líder radical chiíta Moqtada Al-Sadr, no participó en ese acuerdo, que fue aceptado por dos formaciones kurdas (el Partido Democrático de Kurdistán y la Unión Patriótica de Kurdistán), tres movimientos chiitas (Organización Badr, Dawa, y Hezbolá de Irak), una organización sunnita (Partido Islámico de Irak) y tres movimientos laicos.

El presidente del país, el kurdo Jalal Talabani, afirmó ayer que los «peshmergas (guerreros kurdos) no constituyen una milicia».

«Son una fuerza regular», precisó Talabani en una conferencia de prensa en Erbil (norte), en la que también estuvo presente el embajador estadounidense en Irak, Zalmay Jalilzad.

El esfuerzo por acabar con las milicias no parece haberse traducido en una reducción de la violencia, que sigue golpeando diariamente a Irak.

Once iraquíes y tres soldados estadounidenses murieron ayer en distintos actos de violencia en Irak, entre los cuales destaca un ataque con cohetes cerca del ministerio de Defensa en Bagdad que causó siete muertos, según fuentes de la seguridad.

Los tres militares norteamericanos fueron víctimas de una bomba que estalló al paso de su vehículo al noroeste de la capital iraquí, anunció el mando de las fuerzas de Estados Unidos.

Con estos son ya 2.392 los militares y personal asimilado estadounidenses muertos en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003, según un cómputo de la AFP basado en las cifras suministradas por el Pentágono. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje