Nuevo objeto de culto en EEUU: las casas rodantes
«Cerca del 62% de todos los productos que hemos fabricado todavía están en la calle, lo que totaliza unas 85.000 casas rodantes Airstream», dijo Tim Champ, gerente de mercadeo de Airstream, que ofrece modelos de varios tamaños, desde cinco a 11 metros de largo.
Desde que Airstream comenzó a proponer opciones vacacionales económicas en el Estados Unidos de los años 1930, se convirtió en un espectáculo frecuente ver esa especie de proyectil aerodinámico de aluminio plateado y con elegantes esquinas redondeadas enganchado a un vehículo familiar.
El hoy codiciado ‘trailer’ nunca desapareció del todo del mercado, y al celebrar su 75 cumpleaños este vehículo entre futurista y retro se apresta a conquistar Europa.
En pleno furor Art Deco, en 1931, cuando Wallace Merle Byam creó por primera vez su económica y práctica alternativa de transporte, a la que llamó «Airstream Torpedo Car Cruiser», cada «trailer» costaba unos 200 dólares, que al día de hoy representarían cerca de 2.450 dólares.
Con el tiempo, el tamaño de este «torpedo» se ha reducido un poco, pero esencialmente la compañía mantuvo siempre su diseño original.
Sin embargo, en los albores del siglo XXI, estas plateadas criaturas de carretera ya no están asociadas con gente chapada a la antigua que pasa sus vacaciones familiares en campamentos, o al menos eso aseguran sus nuevos dueños.
Debe ser cierto, puesto que la exclusiva cadena de tiendas por departamentos Neiman-Marcus ha ofrecido una edición especial de Airstream por 200.000 dólares, haciendo que un vehículo que antes era una solución familiar hoy en día se codee con aviones privados y otros bienes de lujo.
Nadie estaría más complacido que el mismo Byam de saber que su humilde ‘trailer’ ahora proyecta una imagen nueva y «con onda» entre los grandes líderes de opinión, como el conocido actor Matthew McConaughey.
McConaughey forró el exterior de su casa rodante Airstream con imágenes de «Sahara», la película de acción y aventuras que protagonizó el año pasado, antes de lanzarse a promover el filme por todo el país.
«Es un fragmento de Estados Unidos y probablemente sea mi nueva inspiración», afirmó por su parte el diseñador de interiores Barclay Butera, que compró en diciembre un modelo «Airstream International CCD Bambi» por 40.000 dólares.
Butera, de 39 años, personalizó su propio proyectil plateado con reformas que le costaron 15.000 dólares, hasta convertirlo en una lujosa combinación de espacio de recreación para artistas y locación para producciones fotográficas en el festival de cine independiente Sundance de 2006.
Sin embargo, Champ, el gerente de mercadeo de Airstream, adjudica al arquitecto de San Francisco (California, oeste), Christopher Deam, el crédito de la reciente revitalización de estas burbujas retroespaciales.
Deam en realidad destripó la casa rodante y cubrió buena parte de su superficie con láminas de plástico. Luego expuso el Airstream en Nueva York en la Feria Internacional de Muebles Contemporáneos de 2000. Según Champ, la propuesta causó sensación.
El lugar de Airstream en el imaginario estadounidense quedó demostrado hace poco, cuando un equipo de radio convirtió dos de estos vehículos en estudios rodantes, o MobileBooths, para registrar la historia oral de los norteamericanos.
«Es un clásico estadounidense», dijo Matthew Ozug, gerente de operaciones para el proyecto denominado StoryCorps.
Según Ozug, el solo aspecto familiar de los ‘trailers’ hace que los entrevistados hablen de su vida con naturalidad. *
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