El presidente Kirchner se enfrenta a los poderosos ganaderos

La carne no es débil en Argentina

El gobierno anunció la noche del jueves un acuerdo de precios, con frigoríficos y supermercados, para 12 cortes de carne para intentar que el precio baje un 15%, pero mantiene la suspensión de las exportaciones del producto por 180 días que impuso en marzo para garantizar el abastecimiento del mercado interno, lo que provoca la ira de los ganaderos.

Un primer acuerdo, firmado a regañadientes semanas atrás con varios eslabones del sector, abarcó una disminución de precios de 11 cortes de carne, aunque la baja ni se notó en los comercios minoristas y entonces las autoridades fueron a la carga con la medida anunciada en la víspera.

Argentina exportó carnes el año pasado por unos 1.500 millones de dólares, con un alza de 40% respecto del año anterior, luego de haber superado una crisis por la fiebre aftosa que afecta la salud del ganado.

Causa «risa la decisión del gobierno (de suspender las exportaciones) porque está alejada de la realidad», reaccionó Analía Quiroga, vicepresidenta de CARBAP, una de las entidades ganaderas más poderosas, en el marco de una dura disputa con Kirchner que acusó al sector de haber apoyado golpes de Estado.

Para esa entidad, como para otras del sector, la solución pasa por aumentar «el stock ganadero, que se mantiene desde hace 50 años» en similar nivel de unas 55 millones de cabezas de ganado.

En cambio, el experto de la estatal Universidad de Buenos Aires, Javier Rodríguez, dijo que ese rubro tiene «una alta rentabilidad», pero admitió que existe una crisis productiva debido a que muchos campos dedicados a la ganadería ahora son aplicados a la agricultura, en particular, la soja, el producto principal en las exportaciones de Argentina.

«El sector ganadero atraviesa una crisis productiva porque la oferta no aumenta, pero no es una crisis de rentabilidad. La crisis productiva está dada por la sustitución de ciertas producciones agrícolas.

Esto podría incidir en una disminución del precio de la carne», indicó.

La carne tiene fuerte influencia en el índice de inflación, la principal preocupación del gobierno que busca disminuir este año la tasa registrada en 2005, de 12,3%.

Pero en la compleja cadena de producción y comercialización de la carne vacuna participan numerosos eslabones, que incluye criadores, invernadores, consignatarios, matarifes, frigoríficos, supermercados y otros comercios minoristas, cada uno de ellos con elevados márgenes de ganancia

En forma paralela, las autoridades iniciaron una campaña para que los argentinos prueben con otra dieta, una misión difícil ya que sus habitantes encabezan el ranking mundial de consumo de carne vacuna con un promedio anual por persona de 68 kilos, dijo el Instituto de Promoción de Carne Vacuna (IPCV).

Una encuesta encargada por el IPCV a comienzos de este año indicó que casi 30% de los 38 millones de argentinos come carne todos los días, mientras que el 32% lo hace entre tres y cuatro veces por semana. En promedio, los argentinos comen carne 17 días por mes.

La disputa entre el gobierno y los ganaderos se reflejó en las últimas horas durante un seminario en una feria del campo con 200 participantes, en la que el subsecretario de Ganadería, Javier De Urquiza, desafió a un productor a pelearse a golpes de puño. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje