Berlusconi admite la derrota y Prodi administra pelea por cargos
«Informé a Prodi (…) de mi decisión de renunciar a la candidatura para presidir la Cámara», afirmó en un comunicado Massimo D’Alema, presidente de los Democráticos de Izquierda (DS, ex comunistas), principal partido de la coalición de centroizquierda ganadora de los comicios.
El puesto clave de presidente de la Cámara de Diputados -que representa la tercera carga del Estado después de la presidencia de la República y la presidencia del Senado- se lo disputaba con otro peso pesado de la coalición: el líder de Refundación Comunista (PRC), Fausto Bertinotti.
«Pareció evidente que una disputa entrañaría rupturas dolorosas y debilitaría al gobierno» que Prodi debe formar, explicó D’Alema en su nota, al dejar claro que, así, «el principal partido (de la coalición) debe garantizar la unidad de una mayoría que debe hacer frente a difíciles desafíos».
En un comunicado hecho público minutos más tarde, Prodi dio las gracias a «D’Alema y a los DS por el gran sentido de responsabilidad demostrado».
Durante toda la jornada, el líder del centroizquierda había mantenido múltiples contactos con sus aliados para superar el problema de la designación del presidente de la Cámara, uno de los más espinosos para la formación de su futuro Gobierno.
Sin embargo, a Prodi le queda un largo camino aún, ya que deberá hacer frente a una oposición sin cuartel liderada por un Berlusconi dispuesto a dar pelea permanente y a dejar «sin respiro» a sus adversarios.
«No he llamado y jamás llamaré a Prodi por teléfono porque en ese caso deberé desearle que gobierne felizmente, pero eso sería contrario a los intereses del país», recalcó un airado primer ministro, reconociendo implícitamente su derrota electoral.
El jefe de gobierno saliente predijo además que la izquierda será incapaz de dirigir Italia y que será «un paréntesis».
«No creo que esos señores podrán gobernar de veras», dijo Berlusconi en Trieste (nordeste).
«La experiencia de la izquierda en el poder será sólo un paréntesis y utilizaremos todas las reglas parlamentarias para neutralizarla y no permitirle que masacre todas las reformas que hicimos», añadió.
«Este gobierno nace muerto», confesó a sus colaboradores más cercanos, que anuncian que el gobierno de centro-izquierda comenzará a hundirse en julio y caerá en octubre.
Prodi, por su parte, deploró la actitud de su oponente declarando que si éste «llama por teléfono está bien; si no lo hace, seguimos adelante. Pero es una lástima.
Esos rituales, esas costumbres refuerzan un sistema democrático. No son indispensables, pero prueban que la persona tiene clase».
Tras la reciente confirmación de los resultados electorales, el líder de la Unión de izquierda, que sí recibió este viernes la felicitación del presidente estadounidense, George W. Bush.
Asimismo, la formación del nuevo ejecutivo italiano se vera dificultada, también, por el final del mandato presidencial de Carlo Azeglio Ciampi, que expira el 18 de mayo.
El jefe del Estado, de 85 años, había advertido con tiempo que no quería poner en marcha un gobierno para luego retirarse, y quiere que su sucesor sea el encargado desde el principio de convocar al nuevo jefe de Gobierno, lo que implica una espera extraordinariamente larga en un momento muy delicado, con una coalición debilitada por un triunfo ajustado. *
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