Nombran a la ex sindicalista y ex diputada del Frepaso Alicia Castro como embajadora

Kirchner envía a Caracas a una partidaria del presidente Chávez

Así solamente, la información sería una más, pero el caso es que la ex aeromoza, secretaria por varios períodos del Sindicato de Aeronavegantes, es una amiga personal del coronel Hugo Chávez Frías y esta relación además política, es la que genera la atención en esta designación.

El nombre de Castro circuló el año pasado como destinada a Caracas, pero al final, Kirchner se decidió por la actual ministro de Defensa, Nilda Garré, compañera de la aeromoza en el Frepaso. Esa frustración pareció modificar la actitud de Castro frente al gobierno nacional, al punto tal que en 2005, se alió al Partido Comunista bajo la sigla de ALBA, la misma que invoca como alternativa al ALCA, el coronel Chávez.

Dicen que cuando se hizo la primera encuesta los números eran tan magros que Castro anunció su dimisión, con fundamentos tales como que era irrelevante defender la democracia representativa.

Parecía que la ruptura con Kirchner era irreversible, pero Castro, con excelentes vínculos con la ibérica Aerolíneas Argentinas, le fue muy importante para el Presidente para destrabar un conflicto que la compañía aérea tenía tanto con su personal como con el subsecretario de transporte, el también sindicalista Ricardo Cirelli, partidario de estatizar la línea de bandera, dicen unos, o disminuir el papel de los españoles a favor de la chilena LAN, sostienen otros.

Se trata a todas luces de un gesto de Kirchner con Chávez, quien pidió la designación en más de una ocasión de la «chavista número 1 de la Argentina». Las relaciones entre los dos países son muy fuertes en el plano comercial. Venezuela coloca fuel oil vital para la Argentina, encargó la construcción de buques tanques en astilleros locales y compra productos alimenticios y otros, mediante una especie de regreso al trueque, o intercambio compensado, muy útil sobre todo para las pequeñas y medianas empresas argentinas.

 

Acuerdos y diferencias

Hay dentro del kirchnerismo una línea «chavista», sobre todo en el ámbito de funcionarios de segundo nivel pero que controlan resortes importantes. En el gabinete nacional, el cada vez más poderoso ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, es el nexo principal en los vínculos con los venezolanos, incluso con Chávez, lo que se explica no tanto a nivel ideológico como los temas que maneja este influyente funcionario.

Más aún, dentro de la cancillería, se le ha encargado al subsecretario de integración económica, Eduardo Sigal, el reforzar el seguimiento del pedido de Caracas de ingresar al Mercosur, así como el de las relaciones bilaterales.

Pero no todo es un lecho de rosas. Buenos Aires y Caracas han chocado o se han diferenciado dentro de la OIEA (la organización atómica mundial) respecto a los planes de Irán en esta materia. Argentina, además, es actualmente integrante del Consejo de Seguridad y tendrá que definirse cuando EEUU pida a la máxima autoridad de la ONU medidas punitivas contra Teherán.

Otro «roce» no explicitado se relacionó con el recibimiento que Chávez hizo a Tabaré Vázquez cuando llevó a Caracas la posición uruguaya en el contencioso con Argentina por la construcción de las pasteras. Mucho no gusta al Palacio San Martín el encuentro que comenzó ayer en Asunción de los «pequeños» del Mercosur y sus aliados, Hugo Morales y Chávez incluidos, observados como un acto de presión sobre los «grandes» (Argentina y Brasil) y escenario donde Tabaré puede ser oído atentamente, aunque el litigio no esté en la agenda. Uruguay ha pedido la intervención del Mercosur por los cortes de puentes que unen a los dos países, pero Argentina, que es presidente pro témpore del organismo, no ha dado curso a la petición.

Se sabe que la Casa Blanca le ha pedido a la Casa Rosada que Argentina no vote por Venezuela para integrar por el Grupo Latinoamericano el Consejo de Seguridad el año próximo, un pedido no fácil de admitir con un aliado como Venezuela que, además de lo explicado, es clave en la ingeniería financiera del gobierno actual, sobre todo cuando se dispuso abonar por adelantado al FMI para que el organismo financiero dejara de reclamar por medidas económicas que el gobierno no quería ni quiere.

Con todos estos elementos sobre la mesa, la designación de Castro como embajadora en Caracas, parece quedar mucho más clara. Ahora la ex diputada debe pasar por el acuerdo en el Senado Nacional donde varios legisladores la aguardan con el cuchillo bajo el poncho. *

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