ANALISIS INTERNACIONAL

Italia y la unión de la izquierda

LA ELECCIÓN ITALIANA de los días 9 y 10, con la victoria del centro izquierda en ambas Cámaras (muy ajustada en el Senado), sigue motivando múltiples comentarios, máxime porque será seguida por importantes acontecimientos políticos: elección de nuevo presidente antes de la asunción de Romano Prodi como primer ministro (aunque se baraja la reelección de Carlo Ciampi) y a posteriori las elecciones municipales del 28 y 29 de mayo, e incluso un posible referéndum sobre reforma de la Constitución.

Pero en la coalición victoriosa existe la clara percepción de que la clave en este complejo período es mantener a toda costa la unidad de la izquierda.

 

El llamado de Prodi y la lección de 1998

Es lo que reclamó Prodi en la tardía celebración de la victoria en la Piazza del Popolo de Roma, ya en la madrugada del martes. Su llamado vigoroso: «Unite!» estuvo dirigido a las 16 formaciones de centro izquierda que contribuyeron a reunir los más de 19 millones de votos que sellaron la victoria. Finalizábamos nuestra nota del día 16 (El fin de la era Berlusconi) con la afirmación de que en la izquierda existía una voluntad manifiesta de impedir que se reprodujera lo sucedido en 1998.

En efecto: en 1996 , con una coalición que iba del centro la extrema izquierda, en su esencia similar a la actual L’Unione, Prodi logró derrotar a Berlusconi; pero la coalición estalló dos años después, por desavenencias entre sus integrantes. De hecho, un sector abandonó la coalición. Se llamó a elecciones anticipadas que ganó Berlusconi, manteniéndose hasta ahora. El diputado electo por Milán Enrico Letta, asesor económico de Prodi, ex ministro de Asuntos Europeos y de Industria, declaró: «No vamos a caer en el error de 1998. Hemos aprendido del pasado. Una mayoría tan estrecha no obligará a estar muy unidos para evitar sorpresas». Conceptos similares vertió la ex ministra de Sanidad en aquel período, Rosy Bindi, asegurando que el centro izquierda puede garantizar la estabilidad de Italia, ya que «sabremos gestionar un país y sabremos gestionar una mayoría». Durante toda su campaña electoral, el primer ministro saliente puso en duda la cohesión de la coalición vencedora, y golpeó permanentemente esa tecla. Ahí radica el quid de la cuestión.

Sobre esa base, Prodi y su elenco rechazaron de plano la propuesta de Berlusconi de conformar un gobierno del tipo de la «gran coalición» (análogo al constituido en Alemania por Angela Merkel sobre la base de la derrota de la socialdemocracia), cuyo propósito era mantener a «Il Cavaliere» en la esfera de decisiones del gobierno. Y con el mismo criterio se van a manejar para integrar la presidencia de la Cámara de Diputados y del Senado.

 

La nueva legislatura y las municipales

La nueva legislatura, totalmente renovada, arranca el 28 de abril. Ese día se elige la presidencia de la Cámara y del Senado, que constituyen los puestos segundo y tercero de la jerarquía institucional. Prodi se negó a ceder uno de esos puestos a la derecha. «No constaba en nuestro programa (el reparto de presidencias parlamentarias) y no veo por qué el resultado electoral debería alterarlo», declaró «Il Professore».

El 11 y el 12 de mayo se iniciarán las votaciones presidenciales, con plazo límite al 18 de mayo, día en que cesa Ciampi. Ya dijimos que hay una tendencia a reelegirlo, a pesar de sus 86 años y de su decisión de no continuar. Recién después de definido el inquilino del Palacio del Quirinal, cumplido este dilatado período de transición, podrá asumir Prodi, que irá conformando su gabinete en medio de la agitación de una nueva campaña electoral por las municipales y administrativas del 28 y 29 de mayo, con segunda vuelta el 11 de junio Esta última fecha (o el siguiente domingo 18) podría coincidir con un referéndum sobre una reforma federalista de la Constitución, impulsada por el gobierno saliente a instancia de sus aliados xenófobos y secesionistas de la Liga del Norte.

 

Los jóvenes y los italianos en el extranjero

Las cifras electorales revelan por lo menos otros dos resultados destacables. Uno, que el voto de los jóvenes fue esta vez, como en los ochenta, hacia la izquierda en mayor proporción que los mayores. Esto explica la mayoría alcanzada en Diputados en relación con la votación para el Senado, donde sólo votan los mayores de 25 años. El otro, es la votación de los italianos residentes en el exterior, un antecedente muy digno de tomarse en cuenta. Esto fue lo que le dio a la izquierda la victoria en el Senado, donde eligió 4 de los 6 senadores, más un independiente argentino que vota con la izquierda. En todo el exterior ganó la izquierda, salvo en EEUU. La mayor votación se registró en Argentina (más de 200 mil) y el mayor porcentaje (63%) en Uruguay. *

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