El Plan Colombia sobrevuela la cumbre
Brasilia, AFP
Varios presidentes que asisten a la Cumbre Sudamericana de Brasilia ventilaron ayer sus temores de que el conflicto colombiano desborde las fronteras y evitaron pronunciarse sobre el pedido de «respaldo enérgico» al Plan Colombia, formulado la víspera por el mandatario estadounidense Bill Clinton.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, y el ecuatoriano, Gustavo Noboa, expresaron sus resquemores frente al Plan de su vecina Colombia, y se aprestan junto a sus colegas del subcontinente a recibir aclaraciones del jefe de Estado colombiano, Andrés Pastrana, quien llegó a la capital brasileña a primeras horas de la tarde.
Sus inquietudes se sumaron a las expresadas previamente por el presidente peruano, Alberto Fujimori, el canciller brasileño Luiz Felipe Lampreia, su homólogo argentino, Alberto Rodríguez Giavarini y el panameño Winston Spadafora, ministro de Gobierno y Justicia.
Chávez señaló que los «instrumentos de guerra» de que dispondrá Colombia con el Plan –que contempla la ayuda militar y económica estadounidense para erradicar plantíos de coca, pacificar al país y revitalizar la deprimida economía– será mayor que «la suma de todos los países latinoamericanos».
«Eso puede echar abajo el proyecto de la paz y generar un conflicto de mediana intensidad en toda esta parte norte de Sudamérica, no sólo a Colombia sino a todos nosotros», aseguró Chávez en un desayuno con la prensa, y citó las inquietudes de Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú, Panamá, buena parte de la Amazonia, de los Andes y del Caribe.
Un día antes había señalado que el Plan puede desembocar en la «vietnamización» de la región.
Chávez reveló que su país, al igual que Brasil, ya ha reforzado la presencia militar y de organizaciones humanitarias en la frontera colombo-venezolana, de más de 2.200 km.
A raíz del «componente militar» del Plan, Brasil se prepara para «protegerse» de una posible instalación de narcotraficantes y guerrilleros en su territorio, aseguró el ministro jefe de la Seguridad Nacional brasileña, general Alberto Cardoso.
Un comunicado de las autoridades brasileñas destacó «la necesidad de aumentar la capacidad de vigilancia y los operativos militares y policiales» en los 1.644 kilómetros de frontera con Colombia, lo cual fue confirmado este jueves a la AFP por la Policía Federal brasileña.
El canciller brasileño declaró al diario español El País que Brasil es contrario al despliegue de «una fuerza militar foránea en Colombia» para luchar contra la guerrilla y el narcotráfico.
Aunque admitió que el conflicto en Colombia «es una fuente de gran preocupación» y «la más seria amenaza a la seguridad nacional brasileña en este momento», el canciller afirmó que su país tiene la voluntad de mantenerse estrictamente al margen de las hostilidades.
El Plan Colombia de lucha antidroga tiene «muy preocupada a América y con razón», señaló por su parte el jueves ante la prensa extranjera el presidente de Ecuador, al tiempo que llamó a Estados Unidos y a Europa a asumir su responsabilidad como grandes consumidores de estupefacientes.
La frontera entre Ecuador y Colombia fue catalogada esta semana por el canciller brasileño como la más frágil y permeable. Pero Noboa sostuvo que «no vamos a militarizar la frontera» sino «hacer todo un trabajo social allí».
No obstante, precisó que «eventualmente, si amerita, habrá que destinar más policías».
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