Palestinos quieren los lugares santos
Tel Aviv, ANSA
El Muro de los Lamentos –que se encuentra en la ladera de la Explanada de las Mezquitas– es sagrado para los judíos por ser el último residuo del perímetro occidental del bíblico Templo de Jerusalén.
La soberanía sobre los lugares santos de Jerusalén este, y en primer lugar la Explanada de las Mezquitas, es el mayor obstáculo a superar para que el 6 de setiembre en Nueva York tenga lugar la cumbre tripartita del presidente Bill Clinton, su colega palestino Yasser Arafat y el premier israelí Ehud Barak, afirmaron hoy fuentes políticas israelíes.
Hasta ahora, precisó un vocero de Barak, están previstas tan solo dos reuniones separadas de Clinton con Barak y con Arafat.
Si se lograran progresos sobre el futuro ordenamiento de Jerusalén, se podría allanar el camino para la celebración de la cumbre.
Si bien Shaath no entró en detalles, es probable que un «acuerdo especial» sobre el Muro de los Lamentos incluiría también la explanada anterior y el vecino barrio judío, en definitiva, casi un cuarto de la Ciudad Vieja.
Ambas partes están estudiando ahora varios modelos de repartición de la soberanía en la Explanada de las Mezquitas.
Ayer el intendente de Jerusalén Ehud Olmert (Likud) propuso uno en base al cual en esa área –que los musulmanes llaman Haram al-Sharif– se extienda una «soberanía divina».
Sobre la base de este modelo el Waqf, organismo para la protección de los bienes islámicos en Palestina, continuaría administrando el funcionamiento de la mezquita al Aqsa y de la Cúpula de la Roca, mientras la policía israelí se encargaría de la seguridad, en la parte externa.
Otro modelo, que apareció en la prensa, configura «cuatro tipos distintos de soberanía» en igual número de áreas.
La primera incluye al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, la segunda comprende la Explanada de las Mezquitas, la tercera el Muro de los Lamentos y la cuarta las habitaciones subterráneas de los cruzados conocidas como «los establos de Salomón».
También la diplomacia egipcia –según versiones de la prensa– quiso hacer su aporte proponiendo una subdivisión en dos tipos de soberanía: simbólica y práctica. En la Explanada los musulmanes tendrían la soberanía práctica y los judíos deberían conformarse con la simbólica, mientras en el Muro de los Lamentos se crearía la situación inversa.
Israel ya rechazó esta idea: «Nosotros no tocamos vuestras pirámides y ustedes no toquen nuestro Muro», habría sido la respuesta inmediata.
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