A 45 años de Playa Girón
El día 15 seis aviones B-26, camuflados con insignias cubanas, bombardearon los aeropuertos de La Habana (Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños) y el Antonio Maceo en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Era la maniobra preparatoria de la invasión. Esta había sido pergeñada por el general Eisenhower al final de su segunda presidencia, en enero de 1961, y se la legó como herencia a John F. Kennedy la víspera de su toma de posesión.
En forma premonitoria, el 16 de abril, al despedir a los muertos en el bombardeo del día anterior, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la revolución.
La revolución cubana del 1º de enero de 1959 cubrió a un ritmo acelerado su fase democrática radical, agraria y antiimperialista, y sobre esa base abordó al cabo de dos años la transición a la fase de la construcción socialista. Respondió a cada agresión del imperio con un paso más adelante. Se erigió en el acontecimiento fundamental de la historia americana desde las guerras de independencia de 1810-1830, que emanciparon a las colonias iberoamericanas del dominio de España y Portugal, y abrió el período de la segunda y definitiva independencia a escala continental.
Ello es tanto más valioso desde que la primera revolución socialista en América se produjo en un pequeño país entre los más expuestos a la represalia feroz del imperio, como lo demostró Playa Girón y todas las agresiones subsiguientes. Está ubicada en la geografía del Caribe, que los geopolíticos del Pentágono consideran como una suerte de «mare nostrum», tiene una base yanki enclavada en su costado (Guantánamo, centro de inauditas torturas, territorio fuera de toda ley internacional), y se sitúa a escasa distancia de la península de la Florida, base de ataques permanentes y de operativos terroristas. A la vez, Cuba era el país en que se anudaban más fuertemente las contradicciones, que han sido descritas en estos términos: «opresión nacional más ostensible y más tardía independencia de España, reunión del imperialismo y el latifundio en una sola persona, historia sangrante y torturada de lucha contra la tiranía, con la particularidad favorable de que en Cuba había un movimiento obrero de tradición y aguerrida militancia».
Veamos ahora la secuencia de los hechos previos a la invasión y su relación con el lanzamiento de la Alianza para el Progreso efectuada por el gobierno de Kennedy en agosto de ese año 1961 en Punta del Este.
El 13 de marzo tuvo lugar la presentación en sociedad de la Alianza para el Progreso, también bautizada como Plan Kennedy. Según sus panegiristas, Estados Unidos iba a derramar el cuerno de la abundancia sobre América Latina. Se prometía el oro y el moro, con el objetivo de mantener la sujeción del continente a los dictados del dólar y para que los pueblos no se vieran tentados a seguir el ejemplo cubano. Al día siguiente, 14 de abril, la Casa Blanca solicitó la convocatoria del CIES (Consejo Interamericano Económico y Social, organismo de la OEA) para considerar la iniciativa. Ese mismo día, el presidente Kennedy se reunió con el general Lemnitzer, el almirante Burke, el jefe de la CIA Allen Dulles y otros, para poner a punto la invasión, y de inmediato los B-26 bombardean los aeropuertos cubanos. Tres días después los barcos zarpan de Nicaragua y se produce la invasión mercenaria.
La revista Time, edición internacional, Nº 18, escribió entonces: «Fue una debacle para los Estados Unidos. Por medio de las oficinas de la CIA y el Pentágono, los Estados Unidos habían hecho cuanto les fue posible para asegurar el éxito suministrando protección aérea o llegando al envío de los marines. Los invasores (…) habían sido preparados por EEUU, equipados por EEUU y despachados por EEUU. Y el Presidente Kennedy conocía anticipadamente el día D y le dio aprobación».
Allí se hundió también la imagen del Kennedy sonriente y buen vecino. Quizá haya sido éste el antecedente de su asesinato en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963.
Cuatro meses después se produjo la reunión del CIES en Punta del Este. Allí el mundo conoció, a través del Che Guevara, los logros y la estatura moral de la revolución cubana. En dos discursos, pronunciados el 8 de agosto y en la clausura el día 16, éste denunció en la propia cara del emisario del imperio, el secretario del Tesoro Douglas Dillon, que la fementida Alianza era un intento de soborno en gran escala a los gobiernos y pueblos de América Latina y que su objetivo era aislar a la revolución cubana. Señaló la contradicción entre la grandiosidad de las proclamas y la mezquindad de los objetivos, que caracterizó como «la revolución de las letrinas». Concluyó que la revolución cubana era invencible y la Alianza estaba destinada al fracaso. A poco andar nadie la recordaba, y Cuba siguió adelante, a través de todas las vicisitudes.
Estas se han multiplicado a lo largo de este casi medio siglo. Siguió la crisis de los misiles en octubre de 1962, que mantuvo en vilo a la humanidad, y en la que en definitiva logró salvarse el socialismo en Cuba y la paz en el mundo, amenazado por una hecatombe nuclear. Vinieron luego más de cuarenta años de férreo bloqueo, exacerbado por sucesivas legislaciones represivas por parte de Estados Unidos, la sucesión de atentados criminales de toda laya, los intentos reiterados de asesinato de los principales líderes.
Cuba se mantiene enhiesta por la unidad de su pueblo y la entereza de los líderes de una auténtica revolución, y por un anillo de solidaridad mundial, en primer lugar de millones de latinoamericanos. Todo ello se expresó en forma contundente en aquellos días dramáticos de abril de 1961, en que los ojos de nuestra América y del mundo se volvían hacia Cuba, que quedaron inscritos en la mejor historia de las luchas emancipadoras del continente y constituyen una fuente de inspiración para las luchas de hoy en pos de una nueva América Latina que comienza a despuntar. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad