El ataque terrorista fue reivindicado por el grupo islamista Jihad Islámica

Atentado suicida palestino deja al menos nueve muertos en Tel Aviv

El kamikaze detonó los explosivos que llevaba encima hacia las 13H45 locales (10H45 GMT) en una hamburguesería de la antigua estación de autobuses de Tel Aviv, un sector muy concurrido por obreros extranjeros, en un día en que el país celebraba la Pascua judía. En un comunicado el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, se apresuró a condenar este atentado «terrorista» que «viola el consenso nacional palestino y perjudica los intereses de nuestro pueblo» y pidió a la comunidad internacional que intervenga para poner fin al «grave deterioro» de la situación.

Cinco de las personas fallecieron en el acto y otras cuatro murieron a consecuencia de la gravedad de sus heridas, según fuentes médicas y policiales. Se trata del atentado más sangriento en Israel desde el cometido por el movimiento radical palestino Hamas en agosto de 2004 en Beersheva, en el sur del país, con un saldo de 16 víctimas mortales.

Un interlocutor anónimo que dijo pertenecer a la Jihad Islámica declaró a la AFP que el atentado constituye una respuesta «a las matanzas israelíes y al asedio impuesto a nuestro pueblo» y coincide con «el día del Prisionero», marcado por manifestaciones de solidaridad con los más de 9.000 presos detenidos en Israel.

La Jihad Islámica, que se atribuyó la autoría de los últimos ocho atentados suicidas anti-israelíes, incluyendo el del lunes, difundió un vídeo en Cisjordania en el cual aparece el kamikaze, Samir Hamad, de 16 años, leyendo su testamento, con una cinta negra atada a la frente, y sosteniendo un fusil y un Corán. Tras ser informado del atentado, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, afirmó que Israel «sabrá responder con los medios que sean necesarios».

Hamas, al frente del gobierno palestino, definió el atentado como «la consecuencia natural de la continuación de la agresión y del aumento de la violencia israelíes», según su portavoz, Sami Abú Zohri.

El sangriento ataque desencadenó una oleada de condenas, entre las que destacan las de Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Rusia. La Casa Blanca insistió en que «la defensa o el fomento de actos terroristas por parte de responsables del gobierno palestino tendrá efectos gravísimos en las relaciones entre la Autoridad Palestina y todos los Estados que buscan la paz en Oriente Medio», sin especificar a qué consecuencias se refiere. Los fallecimientos de este lunes sitúan en 5.029 el número de muertos, en su inmensa mayoría palestinos, desde que comenzó la Intifada entre israelíes y palestinos en septiembre de 2000, según un cómputo de la AFP.

El atentado tuvo lugar unas dos horas antes de que comenzase, en Jerusalén, la sesión inaugural del Parlamento israelí, donde los diputados elegidos el pasado 28 de marzo prestaron juramento. *

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